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«Las élites instrumentalizan a las farmacéuticas para controlarnos»

Josep Pàmies es un incorformista. Un jubilado inconformista que siempre ha remado contracorriente.

Josep Pàmies es un incorformista. Un jubilado inconformista que siempre ha remado contracorriente. De hecho, recientemente ha vuelto a protagonizar una polémica a raíz de un encuentro organizado con varios centenares de personas en Sant Pere de Ribes (Barcelona) en plena pandemia, donde convocó a cientos de personas para abrazarse y besarse en plena vía pública. Quizá por eso muchos lo tachan de loco. Hablamos con él del coronavirus y de su trayectoria.

Se le ha reducido al casi total ostracismo, al retirarse incluso muchos de sus vídeos en YouTube. Antes de entrar en materia nos gustaría preguntarle cómo se siente Josep Pàmies.
Hace un tiempo me sentía incomprendido y me afectaba mucho el acoso judicial, político y mediático, pero al ver que todas las demandas judiciales interpuestas por Colegios de Médicos y Administraciones eran rechazadas por jueces y fiscales, dándome la razón en mi derecho a manifestar mi opinión, me fui tranquilizando y más al ver que las demandas que planteo o planteamos con Dulce Revolución, son aceptadas por los jueces y fiscales. Pero de estos años de lucha guardo el recuerdo de una angina de pecho y un infarto. Si no estuviera convencido de lo que hago, ya no arriesgaría mas mi vida siguiendo en la lucha de reivindicar la libertad de elección de terapias y tratamientos. Yo mismo en estos momentos no tomo ningún medicamento asesorado por un gran cardiólogo, que defiende otra mirada sobre la plaga de enfermedades cardiovasculares, que no es otra que la angustia con la que viven en estos momentos millones de personas. Resolver en buena parte la angustia y alimentarme con poco y buen alimento es mi medicamento. Por eso en estos momentos ya casi no me afectan las criticas y digo casi, porque considero que de la crítica también se aprende.

Nos gustaría ahora preguntarle sobre usted. ¿Quién es Josep Pàmies? ¿En qué se ha especializado y en qué ha trabajado a lo largo de toda su trayectoria profesional? ¿Le venía de familia?
De lo que conozco soy horticultor, ahora jubilado, con cuatro generaciones anteriores que también hicieron lo mismo. Normalmente los horticultores venimos de una estirpe de agricultores con poca tierra que hemos tenido que espabilarnos para sacar provecho al máximo de nuestras “miserables” propiedades. Al tener poca tierra no se puede vivir de las subvenciones, como sí hacen los terratenientes gracias a la maldita PAC. Tener poca tierra te estimula a ser creativo y a poder vivir dignamente conectándote al máximo con la Naturaleza. Pero yo fui la primera generación que agreda a la Naturaleza incorporando la química de Bayer, Monsanto, Novartis… De este error aprendí al cabo de 30 años, cuando me di cuenta de que mis tierras ya no aguantaban mas química y mi cuerpo tampoco. Es cuando hago el cambio a la agricultura ecológica y a cultivar malas hierbas para ensaladas en vez de eliminarlas con herbicidas. Al dar este paso e investigar las propiedades culinarias y medicinales de estas malas hierbas, es cuando me doy cuenta de mi imbecilidad o ignorancia que tenia sobre el Reino Vegetal. Luego vino la primera planta importada de Paraguay, la Stevia que revolucionó mi vida y fue el origen de la creación de Dulce Revolució.

«Si no estuviera convencido de lo que hago, ya no arriesgaría mas mi vida siguiendo en la lucha de reivindicar la libertad de elección de terapias y tratamientos»

Técnicamente está usted jubilado. ¿En manos de quién está ahora Pàmies Vitae? ¿Qué futuro le espera a la empresa?
Estoy jubilado pero activo con mi huerto, que da para muchas familias de mi entorno. De la empresa que creamos con mi hermano, Pamies Vitae, tuve que desprenderme de mi parte y donarla a mis hijos, para que mi actividad social no significara una carga para ellos. A veces me dicen que llevar el nombre de Pàmies les perjudica, porque una parte de la sociedad no entiende mis planteamientos “radicales”. Pero la palabra radical viene de «raíz» y etimológicamente proviene del latín radix -«raíz»-; o de «base», que afecta a la esencia o a los fundamentos, a lo más profundo. Así que me siento orgulloso de ser radical.

¿Podría ofrecernos algunas claves de por qué cree usted que se ha llegado a esto? ¿Estamos ante una verdadera lucha de poder de las grandes multinacionales farmacéuticas por el control del mercado?
Ya no hay lucha de poder entre las grandes farmacéuticas porque hay vínculos entre todas ellas. Son muy pocas las que controlan no solo el mercado farmacéutico, sino el mercado de las semillas origen de la vida y el alimento, el de los pesticidas y aditivos químicos con los que envenenar nuestros platos y crear nuevos enfermos. Lo que hay es una instrumentalización por unas élites, de la Industria farmacéutica para poder controlar el rebaño humano a nivel político y social. No hace falta mas que ver como se está jugando la partida del Coronavirus para llevarnos a la vacunación obligatoria con una vacuna de diseño y modificación genética (como las semillas transgénicas), con chip incorporado para controlar socialmente a la humanidad. Pero es muy raro que estas élites no deseen lo mejor para su rebaño humano, aceptando como cura total la planta Artemisia annua y la sustancia casi gratuita del Dióxido de Cloro, tal y como hemos demostrado hasta la saciedad.

«A los 30 años me di cuenta de que mis tierras ya no aguantaban mas química y mi cuerpo tampoco»

Por último, ¿hay motivos para mantenerse esperanzados con el futuro que nos espera? ¿Podría ofrecernos algunas claves para mantenernos vigilantes y tratar de que todo esto nos afecte lo menos posible?
La Esperanza es lo último que se pierde. Yo estoy viendo grandes avances en los cambios de conciencia de una pequeña parte de la Sociedad que está creciendo exponencialmente. Nuestra asociación ha acumulado más socios en 3 meses que en diez años de funcionamiento. Aparentemente parece que este movimiento no se esté dando, porque hay miedo a la represión política y económica, pero nosotros que contactamos con miles de personas sabemos de sus avances y también de sus miedos. Ayudarles a superar el miedo es mi trabajo, nuestro trabajo.