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Transparencia Internacional presenta su informe anual sobre la corrupción en el mundo

España ocupa la posición 61 en el ranking, que mide la corrupción política y en el sector público en el mundo.

Dos años después del inicio de la catastrófica pandemia del Covid-19, el Índice de Percepción de la Corrupción (CPI) advierte que el nivel de corrupción se encuentra estancado en todo el mundo. A pesar de sus compromisos sobre el papel, 131 países
no han registrado ningún avance significativo en la última década, y este año 27 países se encuentran en el nivel más bajo de su trayectoria. Al mismo tiempo, los derechos humanos y la democracia se ven amenazados en todo el planeta.

No es casualidad. La corrupción facilita la violación de los derechos humanos3 , desencadenando una espiral viciosa ascendente: la erosión de derechos y libertades debilita la democracia, abre paso al autoritarianismo, y éste habilita niveles más altos de corrupción.

El pasado año presentó casos perturbadores de este proceso, desde asesinatos de defensores de los derechos humanos6 y cierre de medios de comunicación7, hasta escándalos de espionaje estatal como el proyecto Pegasus. Tanto los derechos como los frenos y contrapesos se debilitan, cada vez más, no solo en estados con corrupción rampante e instituciones débiles, sino también en las democracias consolidadas.

Los derechos humanos son esenciales a la hora de controlar la corrupción, ya que dan a los ciudadanos el poder de alzar la voz ante la injusticia.

En muchos países, se ha aprovechado la pandemia del Covid-19 para recortar libertades básicas y esquivar frenos y contrapesos importantes. A pesar del creciente impulso internacional para atajar el abuso de sociedades fantasma, muchos países con altas puntuaciones y sectores públicos relativamente «limpios» continúan facilitando la corrupción transnacional.

Para atajar la vulneración de los derechos humanos y el deterioro de la democracia en todo el mundo, es urgente acelerar la lucha contra la corrupción.

El Índice de Percepción de la Corrupción califica 180 países y territorios en base a la percepción de su nivel de corrupción en el sector público según expertos y empresarios.

Según comenta el director general de la Secretaría Internacional de Transparencia Internacional, Daniel Eriksson, «en entornos autoritarios donde unos pocos tienen todo el control, los movimientos sociales son el último recurso para poner freno al poder. Será el poder de los educadores, tenderos, estudiantes y personas corrientes de todos los ámbitos el que logrará pedir cuentas los poderosos».

Este año, los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción indican que los países que protegen adecuadamente las libertades civiles y políticas suelen controlar mejor la corrupción. Las libertades fundamentales de asociación y expresión son esenciales en la lucha por un mundo libre de corrupción.

Más de dos tercios de los países (68%) están por debajo de 50 en la escala y la media global sigue estancada en 43. Desde 2012, 25 países han mejorado sus puntuaciones significativamente, pero 23 han empeorado el mismo modo.

Entretanto, algunas democracias que solían estar a la cabeza del Índice y en la vanguardia de la lucha contra la corrupción también han perdido puntos. Muchos de estos países con calificaciones altas continúan sirviendo de refugio a corruptos de otros países.

Este año, los países que encabezan la clasificación son Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda, con 88 puntos cada una. Las diez máximas calificaciones se completan con Noruega, Singapur, Suecia, Suiza, Países Bajos, Luxemburgo y Alemania.

Sudán del Sur, Siria y Somalia permanecen a la cola de la clasificación. Los países con conflictos armados o regímenes autoritarios tienden a alcanzar puntuaciones más bajas, entre ellos Venezuela, Yemen, Corea del Norte, Afganistán, Libia, Guinea Ecuatorial y Turkmenistán.

España ocupa la posición 61 del ranking.

Países a los que las fuentes de datos subyacentes concuerdan en atribuir una mejora o deterioro entre 2012 y 2021, entre los 179 países para los que existen datos.

En síntesis, el Índice advierte que en la última década el control de la corrupción se ha estancado o deteriorado en un 86 % de los países del mundo.

Ver informe completo.