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Tierra fronteriza

Ucrania conoce los reveses y las adversidades de la tierra fronteriza. Ucrania, tierra fronteriza, lo mejor está por venir. Por Bozhana Stoeva.

Bozhana Stoeva es experta en ciencia política y relaciones internacionales, gestión e internalización de empresas.

Cayó el Muro de Berlín. El Este de Europa se liberaba del poder soviético. La euforia de recuperar las libertades robadas se apoderaba de los países socialistas. Uno tras otro emprendían una transición a la democracia. Las repúblicas soviéticas reclamaban su independencia y se separaban de la Unión Soviética. En los Balcanes estallaban guerras. Reemergían los estados independientes. Cada país comunista anhelaba una democracia con derecho a dignidad y libertades fundamentales. Parecía que lo malo quedaba atrás. Parecía. Los años venideros trajeron otra realidad menos eufórica.

Un día en un lugar de los Balcanes, una abuela decía a sus dos nietas: “He sobrevivido a dos guerras mundiales. Conozco penurias y tristezas, privaciones y dificultades. Peor que el comunismo no he conocido. No hay ni habrá. Ellos no se irán tan fácil. Aún más dolor y mal causarían. Creí que los vería irse. Yo, no. ¡Ojalá vosotras!”.

Con “ellos” se refería a los nostálgicos soviéticos y comunistas que seguían convencidos de que los habían privado de una exclusiva propiedad suya, las antiguas repúblicas soviéticas y el dominio de los países de Europa del Este.

Y acertó. Ellos atacaron a Ucrania. No bastó con invadirla. La agredieron. Decidieron a cambiar las fronteras de un estado soberano. Se lanzaron a redefinir el orden mundial establecido después de la Segunda Guerra Mundial. Provocaron otra guerra en Europa.

Ucrania… Las regiones lejanas que hacían fronteras con las estepas dan el nombre del país. Territorio fronterizo. El nombre desvela el destino. En unas ocasiones estar en los confines facilita una estratégica posición geopolítica. Conlleva ventajas y oportunidades. Beneficia a las poblaciones. En otras situaciones funciona al revés. Las ventajas se vuelven desventajas. 

Ucrania conoce los reveses y las adversidades de la tierra fronteriza. Uno de los países del Este de Europa que se quedan al margen y de los cuales poco se habla hasta que algo no ocurra. Cuando ocurre, ocurre a lo drástico. Ofrece imágenes espeluznantes a los de afuera, terror y dolor a los de adentro.

Las causas son varias en una sola ligada antes a un Imperio, el Imperio Ruso, después a un socialismo soviético y a un inexistente idilio comunista. Radica en sentimientos de poder y subordinación a los intereses rusos cuyas consecuencias se arrastran a lo largo de un entonces y un ahora. Con matices diferentes y muy similares.

Acercarse a Ucrania y comprender al menos algo de lo que está sucediendo, se recomienda empezar con la lectura de su historia. La historia real, no la interpretación y las variaciones de la interpretación. Se entenderían las raíces de las contradicciones profundas y la división interior del país, utilizadas por dictadores y gobernantes a su propio antojo.

Acercarse a Ucrania y comprender al menos algo de lo que está sucediendo, se recomienda empezar con la lectura de su historia.

Mykhailo Hrushevsky, una de las figuras más destacadas del renacimiento ucraniano a principios del siglo 20, escribió y analizó la historia de Ucrania en una edición de volúmenes extensos, “Historia de Ucrania” (1898). Es una obra analítica en la cual el autor se opone a la tesis de que Ucrania era parte de Rusia o Polonia.

El autor defiende con rotundidad la tesis opuesta a la versión adoptada y adaptada acorde a los intereses rusos. Rusia sostiene que la creada en el siglo 10 Rus de Kiev ha puesto el inicio del Imperio Ruso. Hrushevsky demuestra que el heredero de aquel primer estado de los eslavos occidentales no es el Gran Principado de Moscú, sino el el Principado de Galicia-Volinia que mantenía relaciones estrechas con los territorios vecinos.

Así empieza lo malo, tergiversando la narración histórica de un pasado lejano y un pasado cercano.

El modo de pensar de Vladimir Putin sería actuar a lo soviético. Nublar la vista y oprimir adentro, presionar y subordinar afuera. Su percepción es recuperar los territorios perdidos que continúa considerándolas parte de la Gran Unión Soviética. El contenido del discurso con el cual se dirigió a los rusos y amenazó a los ucranianos es escalofriante. Petrifica, más aun, si se escucha en original en ruso. Ucrania sería el inicio. Vladimir Putin anunciaba al mundo entero que no frenaría con Ucrania. Comenzaría con los países que formaban parte de la Unión Soviética y sus aliados. Y después… Hasta donde decida llegar.

Pasaron 33 años desde la caída del Muro de Berlín. Muchos años para una vida humana, tan poco para la historia. En el Este de Europa el pasado socialista todavía se parece a un ayer cuando todo giraba alrededor de carencias, humillaciones, escaseces y productos socialistas. El capitalismo se describía como un monstruo inhumano. Cualquier huelga en la televisión controlada se presentaba como una guerra en los países capitalistas. La definición de un país capitalista se expresaba en oprimir al pueblo. Y los oprimidos se encontraban al otro lado, al lado del paraíso comunista.

Mientras en los países socialistas se convivía con limitaciones y represalias, en el Occidente otros idealizaban el comunismo. Nunca lo condenaron, ni antes ni después. Sigue habiendo en los estados democráticos partidos y políticos que lo apoyan, defienden y se niegan a condenarlo. Por miedo, no tanto. Mas por cobardía, por avaricia. El miedo se supera, la cobardía y la avaricia, no.

Una guerra acaba bien sólo cuando la diplomacia consigue evitarla. En la guerra de Ucrania la diplomacia hizo y hace hasta lo inimaginable. Mas no se le concedió suficiente margen. Les tocó a los ucranianos.

Ante el estupor y el horror de la guerra, los ucranianos consiguieron lo que no se consiguió en treinta y tres años. Unieron al mundo entorno a una causa, preservar el orden mundial y la paz.

La gente en la calle no deja de protestar. Gobiernos de decisiones firmes cambiaron de posición.

El Consejo de Seguridad convocó una sesión extraordinaria de la Asamblea General de la ONU para condenar a Rusia por la agresión a Ucrania y Bielorrusia por apoyar a Rusia. Los países votaron en contra de la guerra con una aplastante mayoría excepcional. Rusia se impuso en el Consejo de Seguridad donde son 15 países. Ante 193 estados miembros en la Asamblea General, su poder resultó vencible.

La Unión Europea es más Unión Europea que nunca lo haya sido. A los países del Este Europa se les respeta por ser el escudo ante el peligro que amenaza a los demás y no se abandonan a su propia suerte ante el agresor. Los gobiernos unifican medidas y coordinan decisiones ante el peligro de Putin.

La guerra de Ucrania no es la guerra de los ucranianos. Luchan nuestra guerra. Defendiéndose, defiende la libertad de Europa y la estabilidad mundial. Apoyarlos y ayudarlos a ganar, nos salvamos a nosotros mismos.

La guerra de Ucrania no es la guerra de los ucranianos.

Ocurrió en la primavera de 1974 en otro lugar y en otros confines del Sur de Europa. Los militares se negaron a luchar en las colonias y bajaron las armas. Con un clavel en los fusiles y una canción pusieron fin de las conquistas coloniales de un dictador y marcaron el final de una dictadura. Los soldados devolvieron la democracia a los portugueses y liberaron a los oprimidos del invasor.

Sería tan simple, tan conmovedor. Ver a los soldados rusos bajar las armas y negarse a continuar. Coger unas semillas de girasol, entonar una canción e ir a plantarlas por los lugares por donde pasaron. Cuando crezcan, volver a recorrer aquellos campos cubiertos de girasoles en honor de los ucranianos y los rusos que perdieron la vida. Y dar un nuevo símbolo del siglo 21. El girasol.

El girasol que Inmortalizaría la liberación de los ucranianos y los rusos del mismo dictador. Eternizaría el fin del Mal y la paz recuperada en Europa y en el mundo.

Sería una versión de un final feliz… 

Ucrania, tierra fronteriza, lo mejor está por venir. “Лучшее, конечно, впереди!”