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Sánchez miente: la luz y el gas no suben sólo por culpa de Putin

La luz comenzó su escalada hace meses, mucho antes de la invasión rusa a Ucrania. El líder del Ejecutivo no tiene reparos en mentir y ni titubea al hacerlo. La oposición le afea su conducta.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vuelve a mentir a la ciudadanía. Y lo hace además en sede parlamentaria. Hoy se ha despachado asegurando que «la inflación y los precios de la energía son única responsabilidad de Putin y de su guerra ilegal en Ucrania». Es sencillamente inaceptable que el jefe del Ejecutivo mienta de forma tan descarada. Sobre todo porque le precio de la luz lleva así meses, continuas subidas que venimos padeciendo los españoles. 

La que parece ser la nueva voz de la oposición, la popular Cuca Gamarra, portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, le ha dado un buen repaso en la sesión de control al Gobierno hoy. Gamarra ha instado a Sánchez a que «tome decisiones y deje de buscar excusas». Estas palabras de Gamarra han contrariado especialmente al presidente del Gobierno: «Lo que me faltaba por escuchar es que yo estoy utilizando la guerra». Ese malestar se hacía patente poco después en el Gobierno y en el PSOE. Fuentes de La Moncloa señalaban su «indignación» con el PP por «acusar al Gobierno de usar la guerra». Desde el Ejecutivo tildaban la intervención del PP como «indigna e indecente».

Lo que está claro es que Sánchez he metido de lleno a España en el conflicto de Ucrania, decidiendo de forma unilateral (incluso con la negativa de su socio de Gobierno, Podemos) el envío de armas a la exrepública socialista soviética para que pueda luchar contra la invasión ordenada por Vladimir Putin. De hecho, esa decisión no ha pasado por el parlamento, comprometiendo de manera muy grave la seguridad de nuestro país y el acceso a determinadas materias primas que compramos a Rusia.

Tampoco hacia falta significar su postura con el viaje hasta Letonia, para escenificar frente a la frontera Rusa una toma de posición política y militar muy discutible en este momento del conflicto, cuando todavía éste no se ha extendido a ningún otro país. Esta es la foto de la guerra:

 

De hecho, las consecuencias económicas de la guerra de Ucrania todavía están por llegar. La crisis abierta es muy profunda. A ello se unen las sanciones recíprocas recientemente aprobadas entre Washington y Londres contra Moscú, que dejan a la Unión Europea en una clara dependencia energética de Rusia. Es evidente que no se puede declarar la guerra a un socio comercial de la importancia estratégica como lo es Rusia para toda Europa, sin sufrir las consecuencias. Consecuencias económicas, por no hablar de la crisis de seguridad que ha generado en los países de la OTAN.

Suecia, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania, además de Polonia, son candidatos a sufrir una agresión militar por parte de Putin, como respuesta al envío de armas a Ucrania por 24 de los 27 países de la UE, además de EE.UU. De hecho, las consecuencias del conflicto pueden llegar incluso antes de lo esperado.

Al parecer y según informan varias agencias internacionales la central nuclear de Chernóbil se ha quedado sin suministro eléctrico y no es posible desde hace horas refrigerar el reactor, lo que podría provocar una nueva fuga. De producirse ésta y dependiendo de las condiciones climatológicas, no tardaría en llegar a Europa Occidental, como ya ocurriera el 26 de abril de 1986. Recordemos que la central, situada en el norte del país, muy cerca de la frontera con Bielorrusia, se encuentra desde hace días bajo el control del Ejército ruso.