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Movimiento en las redes: Gab escala posiciones mientras que Telegram experimenta un récord de nuevos usuarios

La censura de las grandes tecnológicas a la derecha en EE.UU. hace crecer nuevas redes sociales "libres".

Gab es una nueva red social, muy parecida a Twitter, que se lanzó el 15 de agosto de 2016. Sin embargo, pocos habíamos oído hablar de ella. Sólo después de que Twitter y otras grandes tecnológicas hubieran censurado los perfiles del presidente Donald Trump, esta red social comenzó a popularizarse entre sus seguidores, iniciándose su extensión por el resto del mundo.

A Gab le ha ocurrido algo parecido a lo que está ocurriendo a Telegram estos días. La red de mensajería gratuita está decidida a plantar cara a Whatsapp, propiedad de Facebook, después de que la compañía anunciara la integración de los datos de ambas, con el objetivo de realizar perfiles muy completos de sus usuarios, que a cualquiera lo podrían hacer temblar.

Y es que estas redes poseen un ingente volumen de datos personales con la que pretenden, día a día, captar la atención de sus usuarios. Cuanto más tiempo pase el usuario en ellas, mejor, pues los ingresos publicitarios crecen. A mayor tiempo de uso y número de usuarios, mayores tarifas. Pasa lo mismo que con la publicidad convencional. Es el fenómeno que explica por qué las grandes cadenas de televisión ingresan cantidades astronómicas por cada anuncio que emiten.

Lo que ocurre es que en las redes sociales existen mecanismos muy precisios, relacionados con todo lo que tiene que ver con el marketing online, que permite hacer un seguimiento del usuario y conocer sus hábitos de navegación y compra. Esas cookies se instalan automáticamente en nuestros navegadores web y permiten la conexión con el pixel de Facebook (que también posee Instagram), con lo que se obtienen perfiles muy concretos sobre nuestras personas y de cómo y para qué usamos Internet.

¿Nunca te has preguntado cómo es posible que estas plataformas adivinen tus gustos o te presenten anuncios de tiendas que ya has visitado? ¿Recibes publicidad de este tipo a través de los banners de tu servidor de correo electrónico de Gmail? ¿Has mantenido conversaciones telefónicas y después has comenzado a recibir ofertas muy concretas que sólo se explican por esa conversación anterior? Nada de esto te es ajeno, ¿verdad?

Por esa razón, estas grandes empresas tecnológicas están en condiciones de ofrecer a sus anunciantes opciones de publicidad programática (publicidad automatizada) con niveles de coversión a compra o de generación de tráfico web muy bien adaptadas a sus necesidades.

De esta forma, Facebook, Instagram, Whatsapp, Twitter, y demás empresas de este tipo, son actualmente las empresas más potentes en bolsa. Esto es lo que explica las elevadas cifras de facturación anual y de capitalización bursátil. Todas ellas ganan dinero gracias a los datos que almacenan y recopilan de cada uno de nosotros. De ahí, que la privacidad se haya convertido en una cuestión de supervivencia y de interés nacional en la red.

Y esa posición de fuerza es la que ahora les sirve para poco a poco tratar de conducir el debate social en las redes. Un debate que conducen de acuerdo a los criterios económicos de sus clientes (anunciantes). El escándalo más reciente en este sentido tuvo que ver cuando se destapó el papel de la empresa Cambridge Analytica, radicada en el Reino Unido, quien ayudó con estaminería de datos a modificar el peso del voto republicano en EE.UU. dando lugar a la victoria de Donald Trump en las elecciones de 2016, aseguraron entonces varios medios de comunicación estadounidenses.

Pero nada es para siempre. De ahí que Gab o Telegram pretendan ahora ocupar el espacio dejado por Twitter o Whatsapp respectivamente. Habrá que estar muy atentos para que el debate público en Internet continúe siendo libre, y ahora, esa libertad sin censura pasa por Gab o Telegram.