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Médicos y expertos estadounidenses aseguran que Ómicrom es mucho más contagiosa pero mucho menos grave y letal

A la vez que hemos conocido la reacción del Gobierno de España de volver casi a un confinamiento duro para luchar contra la extensión de la pandemia debido a la aparición de la variante Ómicrom del coronavirus, conocemos también la valoración de la situación por parte de expertos estadonidenses entrevistados por alguna cadena de televisión en EE.UU. quienes aseguran que Ómicrom es mucho más contagioso, sí, pero con consecuencias para la salud humana mucho menos graves.

La razón es que el virus SarsCov2 ataca ahora la parte superior de las vías respiratorias, los bronquios, y no los pulmones, por lo que causa mucho menos complicaciones para la salud. Es decir, las hospitalizaciones, las UCIs y las muertes son en torno un 30% menos que con la variante inicial que conocimos hace ahora dos años y medio. «Óicrom es un regalo navideño», afirma el doctor Robert Malone, desarrolló de un método eficaz para la transfección de ARN utilizando un lípido sintético y es un experto en la materia. Podría decirse que es el «padre de las vacunas de ARN mensajero».

Malone, actual CEO de Atheric Pharmaceuticals, ha enfocado su interés hacia el uso de fármacos ya conocidos como famitidina, celecoxib e ivermectina, de los que mantiene que, usados de forma combinada, resultan eficaces en el tratamiento de la covid.

Sin embargo, este mensaje en cierta medida esperanzador y tranquilizador no está llegando a los medios de comunicación españoles, empeñados en seguir infundiendo miedo en la población, una estrategia que siguen a pies juntillas y que reciben directamente desde La Moncloa.

Todos sabemos que las medidas que aprobará hoy el Consejo de Ministros, entre las que se encuentra el uso de mascarillas en exteriores, además e inútil es una aberración y que nadie en su sano juicio debería seguir estas indicaciones que no gozan del respaldo de la comunidad científica, nacional o internacional.

Todos los expertos aseguran que los test son la principal arma que tenemos, junto con la vacuna, para luchar contra la infección, al menos de momento, al igual que los cócteles de retrovirales que ya están administrando los hospitales. La principal estrategia pasa por proteger a los mayores del contacto con el virus; y si hacemos caso a las cifras, el índice de contagio se mantiene muy alto entre los padres de los niños pequeños, es decir, en la franja de los 20 a los 45 años aproximadamente.

Las autoridades, sin embargo, no han puesto en marcha la creación de nuevos hospitales, salvo la Comunidad de Madrid (con el Hospital Isabel Zendal), y se siguen necesitando plazas en UCIs y en planta para evitar posponer cirugías y que la lista de espera continúe creciendo. Sería muy necesario, por ejemplo, no abandonar la atención a pacientes graves que sufren otras patologías, como viene denunciando desde hace meses la Asociación Española Contra el Cancer (AECC).

Sin embargo, nada de esto están impulsando las CC.AA. ni el Gobierno de la nación, lo cual es un auténtico despropósito. Es necesario reforzar el Sistema Nacinoal de Salud y cerrar acuerdos con la sanidad privada para derivar no ya a pacientes contagiados, sino a pacientes con otras dolencias que necesitan ser visitados por médicos especialistas u operados con urgencia.