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McDonald’s se enfrenta a una crisis de reputación por acusaciones de maltrato animal en EE.UU.

Un multimillonario estadounidense saca los colores al gigante de la restauración, acusado de no hacer lo posible por mejorar las condiciones de los animales que crían en granjas para su consumo.

McDonald’s está sufriendo una crisis de reputación corporativa al otro lado del Atlántico después de que un inversor multimillonario, llamado Carl Icahn, se convirtiera en accionista minoritario de este gigante de la restauración.

Carl Celian Icahn es un empresario e inversor estadounidense, fundador y accionista mayoritario de Icahn Enterprises, holding de compañías con sede en la ciudad de Nueva York. Su patrimonio asciende a 17.200 millones de dólares, según datods hechos públicos por la revista Forbes en 2016. Ocupa el puesto número 26 de la lista Forbes de personas más rixas del mundo. Ahora tiene 86 años.

Icahn respaldó a Donald Trump para las elecciones presidenciales de 2016 al convertirse en el candidato presidencial republicano, Trump anunció que nominaría a Icahn para secretario del Tesoro. Sin embargo, este puesto fue finalmente para Steve Mnuchin en vez de Icahn.

Incluso se sabe que Icahn hizo una contribución sustancial a la Universidad de Princeton para financiar el laboratorio de genómica que lleva su nombre. Es un gran filántropo, que ha recibido numerosos premios, incluyendo el premio Starlight, y en 1990 fue nombrado Hombre del Año. En 2010, se unió a otros multimillonarios, prometiendo donar parte de su riqueza, aunque todavía no ha decidido sus beneficiarios.

Pues bien, ​Icahn ha decidido emprender una campaña para obligar a que McDonald’s dé un giro en su trato a los animales con los que se confeccionan después las hamburguesas que se sirven en sus restaurantes.

Al parecer esta lucha viene de atrás, concretamente desde 2012. Fue ese año cuando McDonald’s se sentó con la Sociedad Protectora de Animales de los EE.UU. y se comprometió a dejar de usar jaulas de gestación para cerdas preñadas, que encierran a los animales tan herméticamente que no pueden darse la vuelta durante meses. Ese compromiso fue gradual y la compañía se comprometió a hacerlo realidad al 100×100 a finales de 2022.

Al parecer esta lucha viene de atrás, concretamente desde 2012. Fue ese año cuando McDonald’s se sentó con la Sociedad Protectora de Animales de los EE.UU. y se comprometió a dejar de usar jaulas de gestación para cerdas preñadas

Con el arranque del año, Icahn vuelve a la carga para recordar que McDonald’s está muy lejos de cumplir con su compromiso de bienestar animal. «Los animales son una de las cosas que me emocionan mucho», declaró Icahn al diario Wall Street Journal, señalando que él y su esposa tienen tres perros y que él tiene una especial debilidad por los cerdos.

En la industria porcina de EE.UU., la mayoría de los seis millones de cerdas reproductoras, o cerdas, están confinadas en jaulas de gestación de 1,26 metros cuadrados durante sus embarazos de cuatro meses, lo que tiene un costo físico y mental para el animales que «no es vida», según explica el científico Temple Grandin.

Al parecer, según los expertos, la mejor alternativa de la industria para las cerdas es el “alojamiento en grupo”: colocar un par de docenas de cerdas juntas en un corral grande. Sin embargo, incluso en los sistemas de alojamiento grupal, las cerdas aún pasan algunas semanas después de cada nacimiento en una «jaula de parto», un espacio confinado un poco más grande que una jaula de gestación, mientras amamantan a sus lechones.

Pero McDonald’s no ha querido permanecer en silencio ante esta polémica.

Pero McDonald’s no ha querido permanecer en silencio ante esta polémica. Fuentes de la compañía han declarado recientemente al Wall Street Journal que más del 60% de su carne de cerdo en los EE.UU. proviene de «cerdas preñadas confirmadas» que no están alojadas en jaulas de gestación, y que para fin de año estará entre 85-90%.

Eso hace que parezca que McDonald’s se está quedando un poco por debajo de su objetivo y que Icahn está siendo mezquino. Pero según Josh Balk de Humane Society, McDonald’s no aclara que la redacción de esta declaración permite a sus proveedores confinar a las cerdas durante las primeras cuatro a seis semanas de sus 16 semanas de embarazo, momento en el que se confirma que están preñadas.

La práctica está generalizada en lo que la industria llama producción porcina de «alojamiento grupal», lo que significa que incluso las cerdas supuestamente criadas en ambientes grupales todavía están confinadas individualmente en jaulas de gestación durante un poco más de tres meses al año, ya que tienen un promedio de poco más de dos embarazos ciclos por año, explican expertos al diario estadounidense Vox.