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Los sindicatos se lanzan a bloquear Madrid: quieren colapsar la sanidad y la educación

Las medidas responden a directrices políticas recibidas desde la sede del Partido Socialista y de Podemos.

Los sindicatos amenazan con bloquear Madrid. Anuncian movilizaciones y paros en el sector sanitario y en la educación, afectando así gravemente a la mayor parte de la población, que ve así disminuidos sus derechos en materias tan serias como el derecho de la educación y al acceso a la sanidad.

Las medidas responden a directrices políticas recibidas desde la sede del Partido Socialista y de Podemos, que quieren enconar su batalla por Madrid con el Gobierno regional que dirige la popular Isabel Díaz Ayuso, quien semanas atrás se ha manifestado muy crítica con Pedro Sánchez, a quien ha acusado de dejar a su suerte a las comunidades autónomas durante este verano, mientras él se ha ido a poner morenito unos días a un palacio donado por el rey emérito, Juan Carlos I, al Estado.

La izquierda no se explica aun por qué perdió en las últimas elecciones municipales la capital de España, y tampoco encuentra explicación de por qué jamás ha conseguido acercarse a una situación que le permitiera alzarse con el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

De hecho, nadie se explica que sea precisamente Madrid el epicentro de estas protestas cuando existen regiones de España que han estado y están siendo gestionadas de manera chapucera por sus dirigentes, que pese a no acumular tantos contagios por Covid-19 en números absolutos, si acumulan auténticos records en números relativos o proporcionales al número de habitantes.

Nadie se explica por qué los sindicatos de médicos, por ejemplo, a quienes el Gobierno de Pedro Sánchez negó los equipos personales de protección al comienzo de la pandemia (todos recordamos cómo debían fabricarse ellos mismos las batas con bolsas de basura) no hayan movido un dedo para exigir la dimisión, al menos, del ministro de Sanidad, Salvador Illa, auténtico responsable de la falta de previsión y de gestión de la catástrofe, que ha ocasionado ya más de 60.000 muertos (según cifran no oficiales del Ministerio, pero tan reales como las proporcionadas por las funerarias y cementerios españoles).

Tampoco ningún responsable de ningún sindicato alzó la voz para protestar por las mentiras que constamente ha vertido el actual responsable de Emergenicas Sanitarias, el doctor Fernando Simón, líder de la propaganda gubernamental y auténtico inepto en la peor crisis sanitaria que ha tenido que afrontar España en los últimos siglos.

Recordemos que fueron los médicos los que pidieron finalizar los aplausos de las 20:00 h., ya que no se consideraban a sí mismos héroes sino servidores públicos que debían cumplir con su obligación y a los que se les estaba privando del material necesario. Mención aparte merece la gestión gubernamental desde el Mando Único, de las residencias de ancianos de toda España, cuyo principal responsable político se llama Pablo Iglesias, actual vicepresidente del Gobierno.

En cuanto al sector educativo, llama la atención que estos mismos sindicatos de implantación nacional no hayan planteado ni una sola medida de presión o queja en otras comunidades autónomas que no sea la de Madrid. ¿Casualidad?

La escasa credibilidad de estos sindicatos, regados con dinero público de todos los españoles, no responde en realidad a ninguna demanda profesional. Responde pues a intereses políticos de sus dirigentes, para congraciarse con el poder. Y eso tiene un nombre: pesebrismo.