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Los precios de la energía asfixian a la ciudadanía y la producción

El IPC confirma su dato más elevado en tres décadas, con una subida del 5,4%

Los precios confirman su subida histórica y el IPC se sitúa en el 5,4% anual por primera vez desde 1992. La factura de la luz se ha incrementado, según el INE, en un 62,8%, cifras desconocidas hasta ahora en el estudio de los precios. Solo de septiembre a octubre, el organismo estadístico cifra la subida en un 10%.

El resto de productos relacionados con la energía, como los combustibles, también han subido significativamente. Desde octubre de 2020, la gasolina es un 26,5% más cara y el diésel, el 30,5%. Precios que repercuten a su vez en el encarecimiento de otro servicio básico, como es el transporte.

El IPC subyacente, que no recoge ni los productos energéticos ni los alimentos elaborados; es decir, el IPC sin los suministros más básicos, ha subido un 1,4%. Es la diferencia más alta entre ambos índices desde que comenzó a elaborarse el IPC, en 1986.

“Toda subida de precios de esta magnitud, más de un 5%, es intolerable en cualquier economía estable. Pero mucho más cuando la mayor parte de la subida se centra únicamente en los productos de primera necesidad. No podemos llegar a pleno invierno con estos precios de la luz, sería una forma de violencia contra la población más vulnerable, pero también contra la que no está considerada en la extrema pobreza”, expresa Joaquín Pérez, secretario general de USO.

“Los salarios están subiendo muy por debajo de lo que se han disparado los precios. La subida media pactada que también acabamos de conocer es del 1,55%, prácticamente 4 puntos por debajo de los incrementos de precio. Y eso, para quienes trabajan en empresas con negociación colectiva. Hay que contener con todo tipo de medidas, fiscales y productivas, la escalada de la luz para evitar una reacción en cadena de los precios de la producción”, alerta Pérez.