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Los medios están silenciando que son extranjeros de origen magrebí los responsables de los últimos ataques en Madrid

Crece la inseguridad en el conjunto de la CAM, sin que Gobierno, Comunidad o Ayuntamiento hagan nada.

La inseguridad inunda estos días las calles de la capital de España. Y lo hace desde hace ya algún tiempo, tal y como han venido denunciado desde la oposición, tanto en el Ayuntamiento de Madrid como en la Comunidad. Ayer mismo conocíamos que dos magrebíes atacaron a un taquillero de Renfe en la estación de Tres Cantos, a las afueras de la ciudad. Está confirmado que se trató de un ataque perpetrado por dos menores no acompañados (Menas).

Lo atacaron con navajas provocándole daños en el pecho, cara y brazos. Lo hicieron sin compasión. Lo dejaron mal herido, después de que el empleado les llamara la atención por no usar mascarillas. Afortunadamente, los menores han sido detenidos gracias a las grabaciones de las cámaras de seguridad de la estación, que han sido fundamentales en la labor de identificación. Los detenidos ya se encuentran a disposición de la Fiscalía de menores.

El porgrama Espejo Público de Antena 3 TV ha recogido la noticia, mostrando el lugar de la agresión.

Recordemos que el tema de la seguridad fue un tema que VOX abordó durante la pasada campaña electoral que dio como vencedora a la actual presidenta del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La polémica saltó a la opinión pública después de que VOX anunciara lo que cuesta cada uno de esos Menas a las arcas públicas madrileñas en un cartel publicitario en la estación de Metro de Sol.

Este es el famoso cartel, que la Justicia finalmente autorizó ya que lo anunciado en él no se podía considerar un delito de odio, sino más bien era un contenido de carácter informativo, que ningún grupo político pudo demostrar como falso. En total, los Menas cuestan 4.700 euros al mes, entre los gastos originados por su alojamiento, atención, seguimiento, becas de bolsillo y escolarización.

Llama la atención que el gasto a los jubilados de las pensiones de la Seguridad Social llamadas no contributivas se sitúen en los 426 euros por persona. Sin duda es un despropósito, y más ahora que conocemos a lo que se dedican estos menores que deberían hacer su vida entre el centro de acogida y el centro escolar. Sin embargo, cada vez es más ahbitual verlos deambular en pandillas organizadas amenzando a la población de los barrios en los que se sitúan estos centros, colándose en el Metro o atacando a empleados públicos como en este caso, al operario de Renfe.

La Delegación del Gobierno en Madrid debe tomar cartas en el asunto y sacar a la Polícia Nacional a patrullar y hacerse presente en las zonas calientes con mucha más frecuencia. Lo mismo ocurre con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, que debe hacer lo propio con Policía Municipal. Actuaciones de este tipo, al igual que la pasividad demostrada por las autoridades gubernamentales, merecen la repulsa del conjunto de la sociedad.

En este mismo sentido se manifestó la portavoz de VOX en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, tras conocerse los incidentes sufridos por vecinos de Puente de Vallecas, a primeros del mes de septiembre. “Lo que se preguntan los vecinos, que en los últimos meses han vivido reyertas y peleas a machetazos, es por qué esa gente está en la calle. En VOX venimos a denunciar todos estos casos y a exigir seguridad para todos los barrios de Madrid. Las madres, todos los vecinos de Puente de Vallecas tienen derecho a caminar sin miedo por sus calles. Estos delincuentes que tienen antecedentes donde tienen que estar es en la cárcel”, aseguró Monasterio.

El problema de todas formas es previo, y se encuentra en nuestras fronteras, que son totalmente permeables a la inmigración ilegal, al tráfico de drogas y de seres humanos. España se encuentra en una situación de total indefensión frente a extranjeros y los mecanimos del Estado no están funcionando. No funciona el control de fronteras y esa es la razón principal por la que miles de estos menores llegan a España provenientes en su mayoría de Marruecos y del África subsahariana, a través de Marruecos.

España debe velar por el control efectivo de sus fronteras, especialmente en África y en la costa gaditana, y continuar deportando inmigrantes ilegales y delincuentes, sea en frío o en caliente. No hay más opción si queremos mantener nuestras calles y barrios a salvo. Y debemos hacerlo cuanto antes.