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Los Ertes no aseguran la solvencia de la empresa

Pese a haberse prorrogado por quinta vez, esta herramienta ya no sirve.

Pese a haberse prorrogado por quinta vez, los Ertes son insuficientes para asegurar la continuidad de muchas empresas. Así lo aseguran desde el despacho especializado en reestructuraciones e insolvencias Abencys.

Los expertos, que han analizado ya la situación actual, advierten que aunque dicha medida parece ser una solución para las entidades, actualmente provoca una dificultad para tomar decisiones y para manejar la plantilla.

Según exponen, los cambios que puedan realizar los empresarios son “limitados” y siempre deben basarse en los mismos parámetros que los Ertes. En ese sentido, señalan que la solvencia empresarial puede verse en peligro y quedar anulada.

El socio de Abencys, Javier Díaz-Gálvez, considera que los empresarios tienen que conocer antes con exactitud en qué momento se encuentra su empresa para “poder tener margen de actuación si se encuentran en situación de Erte y poder ofrecer una solución a sus empleados”.

Desde la empresa recuerdan que numerosos organismos han solicitado que hubiera moratorias de los ERTEs para paliar la situación que había provocado la pandemia en las empresas. Sin embargo, advierten de que el clima laboral se ha vuelto “tenso” porque los trabajadores desconocen a qué situación tendrán que enfrentarse los próximos meses.

“Esto supone además un riesgo para las empresas, y una dificultad a la hora de retener los talentos, por la posibilidad de que, ante un excesivo alargamiento del Erte y la incertidumbre generada en los trabajadores, estos opten por buscar otros empleos”, indica Díaz-Gálvez.

Considera que un agravante de la situación es la ampliación de la moratoria concursal. Según expone, el número de concursos presentados continúa en aumento, aunque, aún, son muchas las empresas las que se han acogido a la ampliación moratoria concursal. Esto ha supuesto, continúa, que se haya producido un retraso en la presentación del concurso al no verse obligadas a ello. “De esta manera, cada vez son más recurrentes en el tejido empresarial las empresas zombie que, en realidad, aunque aparezcan en activo, no tienen capacidad para continuar con su actividad”, indica.