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Las vacunas no frenan los contagios de Covid-19 en Reino Unido, Israel, Seychelles o Chile

La comunidad científica se muestra sorprendida por los datos que muy pocos medios de comunicación se atreven a contar.

La comunidad científica se muestra sorprendida por los datos que muy pocos medios de comunicación se atreven a contar: que las vacunas no están frenando los contagios en algunos países que gozan ya de la llamada “inmunidad de grupo”. Es el caso de Reino Unido (42,4%), Israel (56,8%), Seychelles (67,5%) o Chile (45,7%). Estos porcentajes corresponden a la pauta completa de la vacunación. En todos ellos los contagios se han disparado en cuanto se han relajado las medidas de contención, que tienen que ver con el uso de la mascarilla o la distancia interpersonal.

España ha fiado a la eficacia de las vacunas el éxito para la contención de la pandemia e inicia ahora, un mes antes del comienzo del verano, con la desescalada que el Gobierno fía a las comunidades autónomas, al no existir ningún tipo de liderazgo nacional que marque la hoja de ruta a seguir en la gestión de la pandemia. Parece que el Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez nunca quiso encarar la peor crisis sanitaria y económica que se ha vivido en nuestro país desde la 2ª Guerra Mundial. Y cuando lo hizo apenas tomó medidas. Según varias fuentes consultadas, la gestión criminal de esta crisis llegará a los tribunales en un futuro no muy lejano.

Otro factor que parece podría estar influyendo es la variante india del coronavirus, que es mucho más contagiosa y letal que la primera cepa identificada. De hecho, varios estudios publicados prueban que la eficacia de la vacuna se ve mermada ante las nuevas cepas identificadas, como la propia cepa británica, la brasileña, colombiana o la sudafricana.

De ahí, que hablar de inmunidad en estas circunstancias sea una temeridad. Conviene recordar que, por el hecho de recibir una vacuna, uno no está exento de poder contagiarse de coronavirus, de poder contagiar a los demás o de enfermar gravemente. La vacuna trata de paliar los efectos más perniciosos de la enfermedad, pero no es ni mucho menos un remedio eficaz al cien por cien. Y es necesario que la población lo sepa y gestione el riesgo que esto supone en su día a día.

En España, son conocidos ya varios casos de personas mayores residentes en residencias que han sido contagiadas por el virus después de haber recibido la pauta completa de la vacuna y transcurrido el tiempo para la generación de los propios anticuerpos marcado por el fabricante.

De hecho ha sido a primeros de este mismo mes cuando la Consejería de Sanida de la Comunidad de Madrid informó del contagio de 21 personas mayores de la residencia Orpea San Blas, un centro de 180 plazas en el distrito de San Blas-Canillejas, en el este de la capital.

Al parecer, el brote en esa residencia afectó a las personas más vulnerables, los enfermos dependientes alojados en la segunda planta de ese centro. Según ha trascendido, al menos cuatro de ellos fueron diagnosticados con neumonía leve o moderada y han necesitado soporte de oxígeno en el Hospital Ramón y Cajal.

Según ha informado el diario El País, los mayores de residencias madrileñas fueron los primeros en recibir su pinchazo en España y el proceso concluyó antes de finalizar la primavera. En la Comunidad de Madrid no se han conocido brotes desde principios de año. El último fue en las residencias Los Nogales Puerta de Hierro, en la capital, y Vigor, en Becerril de la Sierra, que terminaron con más de una veintena de fallecidos que no tenían la pauta completa. Un éxito de la gestión de Isabel Díaz Ayuso, quien además puso en marcha en un tiempo récord un hospital especializado en pandemias, como es el Hospital Enfermera Isabel Zendal.

No sabemos lo que ocurrirá en España, pero si atendemos al relajamiento general de las medidas de prevención, como el uso de la mascarilla o la distancia social, es previsible que nuestro país afronte también un elevado repunte en los casos, agravado por la elevada permeabilidad de nuestras fronteras y la inexistencia de medidas de control de viajeros en los aeropuertos internacionales.

La fatiga pandémica, es otro de los factores de cuyos efectos (psicológicos) alertan ya los especialistas, tanto los propios médicos psiquiatras, psicólogos, así como virólogos o médicos de urgencias. Relajarnos nos puede psar factura en pocas semanas. Además, la llegada del buen tiempo, las vacaciones estivales, los reencuentros familiares son otros factores que no van a contribuir a frenar la expansión del virus, más bien todo lo contrario.

China, culpable

Al mismo tiempo, el mundo discute acerca de la responsabilidad de China en la creción de este virus de laboratorio, algo que parece ya un hecho probado para muchos expertos internacionales, incluida la Administración estadounidense de Joe Biden. Tal y como ya denunciara públicamente su predecesor en el cargo, Donald Trump, China es resposable del virus, “no me cabe ninguna duda”, ha declarado el expresidente en una entrevista reciente a la cadena de televisión Newsmax.

En esta misma línea ya se pronunció el premio nobel de Medicina Luc Montagnier. Este médico francés obtuvo en 2008 el Nobel, junto a Françoise Barré-Sinoussi, por el descubrimiento del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida. Para Montagnier, se trata de un virus diseñado en un laboratorio (de Wuhan, China) y lo mas probable es que se creara para luchar contra el sida. Es la tesis de este investigador francés, que no se atreve a segurar, sin embargo, sobre la intencionalidad de su dispersión.

Al parecer, el famoso laboratorio de alta seguridad de la ciudad china de Wuhan, contó con fondos estadounidenses para la investigación de una cura contra el sida, y este podría ser el motivo del encubrimiento de la verdad acerca del papel que ha jugado en la creación y difusión del Sars-Cov-2. Ni al régimen de Pekín ni a la Casa Blanca le interesa levantar las alfombras y señalar a los responsables de este crímen contra la humanidad.

Lo que sí parece claro es que la comunidad internacional tarde o temprano pedirá cuentas a China de las mentiras que contaron en su momento (y siguen contando), y de haber ocultado informaición vital a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el primer momento del inicio de la pandemia. De hecho, la credibilidad de este organismo internacional se encuentra en sus nivel más bajo desde su fundación, el 7 de abril de 1948.

Además, el régimen comunista chino y sus dirigentes deberán ser llevados ante la justicia por delitos de lesa humanidad. Es necesario que la comunidad interenacional se asegure que nada así vuelve a suceder en el futuro. De ello depende su propia supervivencia.