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La vida está llena de «macguffins»

La vida junto a un cinéfilo puede ser muy dura, y la manía que tenemos de hacer de todo una referencia cinematográfica llega a ser agotadora.

Todos aquellos a los que nos gusta el cine sabemos lo que es un «macguffin» y hemos taladrado alguna vez los oídos de nuestros familiares y amigos con este término que se parece tanto al sonido que emitiríamos si intentáramos decir “magnífico” en voz alta, mientras intentamos masticar un donut gigante.

Los cinéfilos también disfrutamos incorporando esa palabra a nuestro lenguaje cotidiano y la usamos en los momentos más inesperados. La frase “Esto que estás haciendo, en realidad es un macguffin, así que no le des mayor importancia” es un ejemplo típico de sentencia que puede llegar a incorporar dicho término.

La vida junto a un cinéfilo puede ser muy dura, y la manía que tenemos de hacer de todo una referencia cinematográfica llega a ser agotadora. No es raro que ante alguna humilde sugerencia cinematográfica para un sábado por la tarde, nos encontremos con que nos contestan desairadamente: “¡No! No quiero ver más películas de Akira Kurosawa en versión original, ni ver la versión restaurada de «El nacimiento de una nación», ni hacer una comparativa de todas las versiones que se han hecho de Ha nacido una estrella”. Pero hacemos de tripas corazón, y vamos tirando.

Pero volvamos a la palabra que nos ocupa. «Macguffin» en realidad, es un término que no significa nada y fue acuñado por Hitchcock para definir aquello que impulsa la trama de sus películas y va generando el suspense. Puede, por ejemplo, tratarse de muchas cosas: una peligrosa organización de espías que va a robar un secreto, un robo de joyas o una ancianita que desaparece. En definitiva, es algo anecdótico alrededor de lo cual se teje una historia con un trasfondo más profundo.

Una de las características más interesantes del concepto es que es “intercambiable”, en el sentido de que modificarlo no afecta al desarrollo de la trama ni a los personajes. En «Encadenados» (Alfred Hitchcock, 1946) por ejemplo, el macguffin es la situación existente de contrabando de uranio para la fabricación de bombas atómicas. Esto es lo que sirve de pretexto para construir una historia que aparentemente trata de espionaje, pero en realidad aborda el conflicto que a veces puede surgir entre los sentimientos y el cumplimiento del deber.

Para Hitchcock, padre del término, un «macguffin» puede cambiarse por otro sin afectar al fondo. Si una película fuera como un puzzle, el «macguffin» sería el pegamento que une todas las piezas, una vez terminado.

En el referido caso de «Encadenados», por ejemplo, Cary Grant e Ingrid Bergman bien podrían estar intentando salvar a una ancianita de un caza fortunas, en vez de luchando contra el contrabando de uranio, que el resultado final sería el mismo y sobre todo, ellos serían los mismos.

Pero lo mejor de la palabra a la que nos estamos refiriendo es que, en realidad, se trata de un concepto universal como la búsqueda de la felicidad, el miedo a la muerte, o los donuts con chocolate. Realmente, la vida de cualquier persona está llena de «macguffins». ¿Conoces los tuyos?