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La retórica del socialcomunismo, sube impuestos a la clase trabajadora argumentando que defiende lo público

La Administración Biden quiere subir los impuestos. Descubre cuál es el pretexto para asfixiar a la clase media del país.

No es cosa únicamente del Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez. Lo de subir impuestos es el deporte internacional de la izquierda allá donde gobierna. Y de momento, levanta pasiones. Ahora, sin embargo, le llega el turno a EE.UU. donde no todos los demócratas se muestran partidarios de asfixiar a la clase trabajadora con subidas interminables de impuestos, a costa de las arcas públicas.

Efectivamente, subir impuestos no significa distribuir mejor la rqiueza de un país, entre los que más tienen y los que no tienen nada. O no significa tampoco que se vaya a mejorar la vida del contribuyente, prestándole más servicios públicos de calidad. Todo lo contrario. Cuanto más impuestos se recaudan, mayor es la cantidad de dinero público que es gestionado de manera ineficaz. O al menos, mayor riesgo existe de que esto se produzca. La experiencia así lo demuestra.

Y es que son cientos de millones los que se desperdician diariamente, pues el sistema debe pagar a sus gestores. Esos gestores son más amigos del dinero público que de otra cosa, y la corrupción acaba campando a sus anchas. Muchos de ellos además son amiguetes de los gobernantes de turno, y más tarde hacen lo que sea menester para mantenerse fieles a quienes les nombraron a dedo.

Es lo que ha ocurrido en Venezuela, México, Cuba, Corea del Norte, China, Rusia, etc. Y lleva ocurriendo décadas. Así es como funcionan las grandes dictaduras mundiales, que perpetúan en el poder a sus líderes corruptos. África no es ni mucho menos una excepción. Lo mismo ocurre en otros países de nuestro entorno, como es el caso de nuestros vecinos de Marruecos. El país entero es dominado por su rey, que gobierna de espaldas a la pobreza y miseria de su pueblo. Muchos de ellos, viven actualmente como emigrantes en España y otros muchos países europeos.

EE.UU. quiere echar la delantera a las grandes dictaduras

¿Y qué está pasando ahora en EE.UU. con la Administración Biden? No se crean que ocurre algo diferente, aún salvando las distancias con esos países antes mencionados. La retórica, sin embargo, se mantiene invariable. Así es cómo funciona la izquierda en todo el mundo: se señala un problema que no existe, pero hace creer a los ciudadanos que se trata de un problema real. Lo cual hace con ayuda de los medios de comunicación a su servicio. Los medios exigen soluciones. Y ellos se presentan como la solución, alegando la necesidad de elevar los impuestos para resolver ese problema. Y así la gente acaba aceptando que les roben en sus narices.

Pues bien, ahora Biden asegura que EE.UU. necesita carreteras, puentes, nuevos sistemas de comunicaciones, escuelas y hospitales. ¿Cuál es la solución? Subir impuestos. ¿A quién? A las empresas, que son las principales responsables de la creación de riqueza de un país. Son las entidades donde la gente va a conseguir su sustento. Y ¿qué hace? Subir el Impuesto de Sociedades, del 21 al 28%. Ese es el plan de Biden.

¿Creen ustedes realmente que EE.UU. necesita escuelas y hospitales? Sin embargo, Biden ya ha lanzado el mensaje y los medios lo difunden.

Pero el presidente de EE.UU. no contaba con un imprevisto. Una china en el zapato. Éste ha encontrado un nuevo opositor en el Senado dentro de las propias filas demócratas, a las que pertenece. Se trata del senador Joe Manchin (más abajo en la foto), quien se ha opuesto a la subida alegando que la subida es desproporcionada, y que lastraría la competitividad de las empresas estadounidenses. Por esa razón, asegura que los demócratas del Senado modificarán la actual redacción de la ley, tal y como les ha llegado a la cámara alta, para corregir esa voracidad recaudatoria que trata de impulsar la Casa Blanca.

Y es en ese rechazo a Biden donde los semócratas del Senado encontrarán a los republicanos, quienes rechazan el paquete de medidas económicas anunicadas por Biden y que suponen elevar el gasto público hasta casi el infinito. De ahí que los medios de comunicación estadounidenses no esperan que la nueva ley tributaria salga adelante. Para satisfacción de las empresas y alivio de los trabajadores.