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La incoherencia del «católico» Biden promocionando la industria del aborto

Nuevo pulso entre los provida y la Administración Biden, que se estrena apoyando el aborto en todo el mundo.

Que el aborto es un drama y un fracaso, nadie lo discute. Que el aborto es un negocio, muchos lo desconocen, pero es un hecho incuestionable. Ahora, el presidente de EE.UU., el «católico» Joe Biden, acaba de dar un espaldarazo a esta industria del terror al aprobar una nueva orden ejecutiva que elimina las restricciones en materia de política exterior para esta práctica en terceros países con dinero del contribuyente estadounidense.

La medida también incluye la restauración de la financiación al Fondo de Población de las Naciones Unidas al tiempo que retira a los Estados Unidos de un acuerdo internacional que promueve políticas contra el aborto. Es decir, no sólo promueve el asesinato de los bebés no nacidos, sino que retira las ayudas a las madres gestantes que podrían llegar a no abortar por cuestiones económicas y sacar a sus bebés adelante.

La orden ejecutiva de Biden, llamada «Memorando sobre la protección de la salud de la mujer en el hogar y en el extranjero» (en inglés Memorandum on Protecting Women’s Health at Home and Abroad) enmascara la realidad de lo que quiere promocionar asegurando en su Sección 1ª que «las mujeres deben tener acceso a la atención médica que necesitan. Para muchas mujeres de hoy, tanto en casa como en el extranjero, eso no es posible. Las restricciones indebidas sobre el uso de fondos federales han dificultado que las mujeres obtengan la atención médica necesaria. El Gobierno Federal debe tomar medidas para garantizar que las mujeres en el hogar y en todo el mundo puedan acceder a información médica completa, incluso con respecto a su salud reproductiva».

La decisión de Biden, no obstante, ha sido aplaudida por los defensores de del aborto y algunos grupos humanitarios y denunciada por grupos provida.

Para contextualizar la noticia y no quedarnos en los fríos números, conviene recordar el testimonio de Ramona Treviño , una trabajadora mexicana, residente en EE.UU., que trabajó en un abortorio de la multinacional Planned Parenthood durante tres años.

Planned Parenthood es la organización que más abortos practica en EE.UU. y posiblemente en todo el mundo. Ella tiene su particular visión de este negocio tan lucrativo para muchos. «Cuando tratan de defender Planned Parenthood lo defienden como un lugar de salud, pero salud es equivalente a prevenir y curar. Como ellos son un negocio de aborto, su meta no es prevenir. Ellos ganan millones de dólares con los abortos», explica.

Se dice que el aborto es liberación de la mujer, pero si pudiéramos advertirles que no es así, destruye la vida y la familia. La legalización es una luz verde para matar al hijo y luego lo sufre toda la familia», dijo.

De hecho, esta organización empresarial asegura en su página web orientada al mercado español que «tener un embarazo no planificado es algo muy común, y muchas personas deciden realizarse un aborto. Solo tú sabes qué es lo mejor para ti, pero contar con buena información y apoyo te puede ayudar a decidir qué es lo mejor para tu salud y bienestar». Lo que no cuentan es que el aborto no es seguro para el feto que lo sufre, claro.

En España se realizaron, sólo en 2018, 95.917 abortos llamados «legales», es decir, practicados en clínicas ofialmente reconocidas para llevarlos a cabo.

El 18 de marzo de 2009 la asociación HazteOir.org presentó el llamado «Manifiesto de Madrid» o «Declaración de Madrid», un documento firmado por un grupo de más de 1.000 intelectuales contrarios a la reforma de la legislación española en lo relativo al aborto impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La premisa básica que defendió el manifiesto es que «existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza con la fecundación» y que «el cigoto es la primera realidad del ser humano».

Dicha tesis es la que defiende la Iglesia católica, y que ha sido reiteradamente defendida en los últimos papados de Juan Pablo II o Benedicto XVI. De hecho, la Iglesia católica condena esta práctica con la pena de la excomunión «latea sententiae» (una especia de tarjeta roja con expulsión directa sin que intermedia ningún tribunal o instancia) para todo aquel que realice, provoque o consienta en uno o varios abortos.

Llama la atención que el «católico» Biden, que ha colocado un retrato de él con el papa Francisco en el Despacho Oval, no comparta con el resto de creyentes de esta confesión cristiana una doctrina que ha sido defendida de manera tan clara.

De hecho, han sido varios los obispos estadounidenses que se han manifestado soprendidos con la actitud del gobernante, a quien le han recordado públicamente que es incompatible llamarse católico y defender y promover el aborto.

Según informó Reuters, el presidente de la Conferencia episcopal de Obispos Católicos de los Estados Unidos, el arzobispo de Los Ángeles, monseñor José Gómez, notificó que los obispos continuarán peleando contra Biden por su posición en varios temas morales, principalmente el aborto.

Puede consultarse el Comunicado del Presidente de la USCCB, arzobispo José Gomez, sobre la Toma de Posesión de Joseph R. Biden Jr., Como 46º Presidente de Estados Unidos de América, en el que destaca su oposición al presidente Biden en esta materia tans ensible.

Por su parte, el Vaticano ha reaccionado muy positivamente a la elección de Biden como nuevo inquilino de la Casa Blanca. En el mensaje enviado por el papa Francisco poco después de la ceremonia de investidura, Francisco dijo: “(…) le pido a Dios, la fuente de toda sabiduría y verdad, que guíe sus esfuerzos para fomentar el entendimiento, la reconciliación y la paz dentro de los Estados Unidos y entre las naciones del mundo para promover el bien común universal”, dijo.

Poco después, Francisco llamó al orden a la Conferencia episcopal estadounidense por haber recordado al nuevo presidente la doctrina católica sobre el respeto a la vida del no nacido. Un hecho sin precedentes que nadie recuerda en la Santa Sede.

En fin, sólo Dios sabe lo que nos espera con el nuevo presidente…