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La «diplomacia de la vacuna» de China con África

La dictadura china ha anunciado recientemente que donará 1.000 millones de dosis de una de sus vacunas a los países africanos. Trata así de ganarlos a la gran causa comunista.

Mientras la variante Omicron del Covid-19 se extiende desde Sudáfrica a otras partes del planeta, China ha anunciado que donará 1.000 millones de una de sus vacunas a los países africanos que más lo necesiten. Un paso más de lo que los expertos en geopolítica internacional llaman ya «la diplomacia de la vacuna». Un gesto que contrasta con el egoísmo de los países europeos, que han decidio inocular una tarcera dosis a gran parte de su población, contraviniendo así los criterios científicos.

Y es que la tecera dosis de la vacuna no es necesaria para la poblacion general, sino sólo para aquellos inmunodeprimidos y personal sanitario o personas y colectivos de riesgo; como es el caso de los niños menores de 12 años, donde la vacuna sólo está aconsejada por la mayoría de pediatras a aquellos que realmente tienen su sistema inmonológico debilitado, bien por que reciben un tratamiento específico que lo provoca, bien como consecuencia de alguna enfermedad contra la que luchan en este momento.

«En el marco de la lucha contra el Covid, China suministrará a África mil millones más de dosis de vacunas, de las cuales 600 millones serán en forma de donaciones y 400 millones en otras formas, como la creación de unidades de producción de vacunas», dijo en un discurso a distancia en el Foro de Cooperación China-África (FOCAC).

De hecho, y según ha afirmado recientemente el viceministro de Comercio chino, Ren Hongbin, su país ya ha entregado más de 160 millones de dosis de vacunas a África. ¿Qué espera entonces China sacar a cambio? Extender aún más su área de influencia y crear un bloque que se enfrente a la hegemonía estadounidense y de Rusia en el continente. Probablemente, busca tener acceso a recursos naturales para continuar con la producción y el suministro de su pujante industria. Básicamente trataría de hacer con África lo mismo que en su día hizo Occidente: trasladar parte de su prodección y seguir explotando sus recursos naturales.

Y todo ello bajo el manto de la solidaridad: «Tenemos que continuar la lucha solidaria contra el Covid-19. Debemos dar prioridad a la protección de nuestras poblaciones y acabar con la brecha de la vacunación», dijo el mandatario chino.

Conviene recordar que a China la salud y el bienestar de la gente le importa más bien poco, pues sus dirigentes, todos ellos pertenecientes al todopoderoso Partido Comunista, lo único que les mueve es mantenerse en el poder a costa de tener sometida a su población, lesionando gravemente la libertad y la autonomía personal de quienes no se amoldan al pensamiento único predominante en el gigante asiático.

Como botón de muestra, el caso de la tenista chinca recientemente desaparecida tras anunciar que había sido víctima de una o varias agresiones sexuales llevadas a cabo por el vicepresidente chino. imentras tanto, en Occidentenos hemos ocupado de templar gaitas y como muestra, la fotografía superior, donde se muestra a Xi Jinping con la exalcaldea de Madrid, Manuela Carmena, perteneciente a la extremaizquierda.