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La asistencia a campamentos de verano se estima que llegará a niveles prepandemia por los beneficios para la salud visual

Más de 4 millones de niños españoles asistían cada verano a campamentos de verano, tal y como indica la Asociación Nacional de Empresas de Actividades y Campamentos.

El verano ya está aquí y millones de niños españoles pueden disfrutar de su estación preferida sin aulas, exámenes ni profesores. Sin embargo, para los padres que deben seguir trabajando durante esta época del año, la conciliación puede resultar un tanto complicada. Es por esto, que los campamentos de verano se convierten en una alternativa interesante para los pequeños de la casa.

Con el regreso de la normalidad, se espera que este año los campamentos de verano recobren los niveles de afluencia que ya tenían antes de la llegada del Covid-19, con 4 millones de niños españoles que asistían a campamentos por todo el territorio nacional, tal y como indica la Asociación Nacional de Empresas de Actividades y Campamentos.

Son muy numerosos los beneficios que los campamentos de verano pueden ofrecer en el crecimiento del niño: estimulan el juego físico y activo en un contexto en el que la actividad al aire libre de los niños se ha sustituido en gran medida por juegos digitales.

La realidad es que, por la sobreexposición a las pantallas digitales cotidianas y por las restricciones de la pandemia, se ha reducido el tiempo al aire libre y ha provocado que la población infantil tenga una deficiencia de luz solar, esencial para el correcto desarrollo del ojo debido a la dopamina que genera la retina cuando le llega la luz y que evita que el globo ocular incremente su tamaño. Sin la cantidad adecuada de dopamina, aumenta la miopía.

Por este motivo, los campamentos de verano se convierten en una opción beneficiosa para proteger la salud visual de la población infantil.

Muchas de las actividades que se desarrollan en los campamentos funcionan como ejercicios de terapia visual. Elena García Rubio, optometrista del Instituto Nacional de la Visión indica algunas de las actividades y ejercicios que pueden funcionar como terapia visual:

  • Manualidades y juegos mentales, tales como sopas de letras, hacer recortes, crucigramas, puzles, encontrar las diferencias, hacer pulseras con perlas o cuentas, papiroflexia o coser muñecas de trapo. Estas actividades impulsan e incentivan el rastreo visual, la coordinación ojo-mano, la discriminación visual, y habilidades visoperceptivas como la constancia de forma, el cerramiento o la memoria visuales.
  • Actividades al aire libre. El tiro con arco, el juego del pañuelo, gimkanas en las que buscar diferentes pistas o la diana se convierten en una gran opción para estimular el enfoque, la coordinación óculo-motriz, la agudeza visual, el tiempo de reacción visual, la coordinación ojo-mano y ojo-pie, además de la organización visoespacial.
  • Juegos con la pelota. Fútbol, tenis, pádel o baloncesto son deportes que se practican habitualmente en los campamentos y que contribuyen a estimular habilidades visuales como son el enfoque, la coordinación ojo-mano u ojo-pie, el tiempo de reacción y la estimulación de la visión periférica.
  • Actividades acuáticas. Pescar patos, capturar objetos flotantes de diversos colores, hacer pompas de jabón o la pesca también ayudan a cuidar la salud de los niños e incentivar su agudeza visual y la coordinación ojo-mano.

En este sentido, es necesario que los padres tengan en cuenta otros aspectos para proteger la visión de sus hijos frente al exceso de luz solar.  Dr. Javier Hurtado, oftalmólogo-pediátrico en el Instituto Nacional de la Visión, indica que «todos los ojos son susceptibles de sufrir daño solar en los ojos, independientemente del color del iris.

La exposición solar excesiva podría provocar serias lesiones oculares como tumores en los párpados, alteraciones en la parte blanca del ojo como el pterigium o un envejecimiento de la reina, conocido como envejecimiento macular».

Es por esto por lo que el Dr. Hurtado ofrece una serie de recomendaciones para evitar estos problemas visuales en la época estival. Algunos de estos son:

  1. Uso de gafas de sol UV400: Al igual que nos fijamos en el factor de protección de las cremas solares, también es importante observar la protección que las gafas solares ofrecen a los ojos de los niños. «Que la gafa sea más oscura no significa necesariamente que proteja más. Depende de la capacidad para proteger, no del color», afirma Hurtado. Es conveniente que a la hora de comprar una gafa para tu hijo analices si la gafa protege por el lateral, es decir, por el rabillo del ojo. Además, se debe tener en cuenta que las gafas polarizadas quitan el brillo, pero no protegen frente a la radiación ultravioleta. La gafa de sol también puede servir de protección para algunas actividades que el pequeño realice en el campamento: pintura, pegamento o golpes.
  2. Cuidado con los medicamentos: Existen algunos fármacos que hacen que la piel o el ojo sean más sensible a la luz solar. Ejemplos de estos son determinados tratamientos para el acné y algunos antibióticos como las tetraciclinas o las quinolonas.
  3. No bajes la guardia los días nublados: En estos días en los que aparentemente el sol está escondido y podemos creer que los ojos no necesitan protección de ningún tipo, la radiación ultravioleta es igual de potente.

Por lo tanto, los campamentos de verano se convierten en una práctica muy recomendable para los niños ya que estimulan sus relaciones sociales, su desarrollo y su salud, especialmente la visual. Pero no se deben descuidar aspectos tan importantes como la protección ante el exceso de luz solar, tanto para la piel como para los ojos.

Con estas simples recomendaciones conseguirás que tu hijo disfrute de su época del año preferida totalmente protegido.