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Informe Criptodivisas

España encabeza el ranking de interés en las criptomonedas. Se estima que el 80% de la población adulta está familiarizada con ellas. Pero, ¿sabes todo lo que hay que saber para no perder tu dinero invirtiendo en ellas?

Las criptodivisas causas furor en España. Según un informa de la plataforma Coinbase, los españoles tienen el nivel más alto de conocimiento sobre las criptomonedas entre los consumidores conocedores de las mismas en Europa. En España, más de dos tercios de los adultos (80%) están familiarizados con esta clase de activos; seguidos por Reino Unido, donde este porcentaje alcanza el 66%. Tras España en el resto de Europa los porcentajes son desiguales: Reino Unido (66%), los Países Bajos (64%), Alemania (60%), Italia (58%) y Francia (56 %).

Por eso nos hemos preguntado qué son realmente estas monedas virtuales y en qué medida cambian el paradigma del sistema monetario internacional, basado en la confianza (en los organismos emisores) a otro basado en el consenso (en el que participa todo el mundo).

Recientemente, EAE Business School ha publicado un informe muy interesante que aborda integralmente este fenómeno. Sus ventajas: la calaridad expositiva y su brevedad. Recomendable para todo aquel que desee conocer y profundizar en este fenómeno.

A continuación reproducimos la primera parte del Informe Criptodivisas elaborado por la EAE Business School y en el que han participado Fco. Javier Rivas Compains, Victoria Eugenia Sánchez García y Sofía Ruiz Campo.

El blockchain o cadena de bloques consiste en una contabilidad pública compartida que controla todas las transacciones. Es la tecnología o el sistema de codificación de la información que está detrás de las monedas virtuales y que resulta tan seguro y sofisticado que incluso se ha ido aplicando en otros ámbitos como la administración pública. Es como una base de datos que se mantiene gracias a una red de participantes (por eso lo de cadena de bloques), que puede ser pública (como Bitcoin) o privada.

Figura 1: Fuente: Nano.org

En este entorno, una transacción consiste en una transferencia de valores entre monederos, también conocidos como wallets, a través de los cuales se pueden enviar o recibir criptomonedas. Con la tecnología blockchain los monederos pueden calcular su saldo disponible y las nuevas transacciones pueden ser verificadas, asegurando que el pago se está haciendo a la persona adecuada. Todas las transacciones son difundidas entre los usuarios (nodos de la red Bitcoin) quienes confirman con su clave privada la operación a través de un proceso llamado minería. Una vez confirmada ya no se puede modificar, puesto que para hacerlo tendrías que modificar la transacción en todos los ordenadores. Esto hace que cuanto más grande sea la red Bitcoin más seguras sean sus transacciones.

Esta característica de independencia de intermediarios es lo que ha hecho a la tecnología blockchain popular y revolucionaria a la vez. Al mismo tiempo es su gran defecto, porque la descentralización que implica hace muy difícil alcanzar consensos necesarios en diversos ámbitos como, por ejemplo, el del gran consumo energético que requiere.

El principal uso, entre los miles que tiene la tecnología blockchain y, tal vez el más conocido, es el de la creación de las conocidas como criptodivisas. La gran pregunta es si una red de blockchain debe ser aplicada a la creación de una moneda al uso. Cabe explicar tres grandes conceptos ligados a este proceso.

Una moneda debe tener tres atributos económicos: ser un medio de pago, una reserva de valor y una unidad de cuenta.

1º. Bitcoin es un medio de pago, y pro- bablemente fue el principal impulsor para crear la capacidad de pago sin la intervención de una entidad financiera que utilice la seguridad proporcionada por blockchain. Bitcoin ha tenido escaso éxito en esta área a causa de su volatilidad, lo que impide la fijación de precios en bitcoins. Por eso el alcance de su uso en este aspecto puede considerarse muy moderado y podemos afirmar que Bitcoin no tiene un gran valor como medio de pago.

El académico estadounidense David Yermack afirmó ya en 2015 que Bitcoin no era una moneda, ya que funciona mal como unidad de cuenta y como depósito de valor. Se comprobó que la alta volatilidad de los precios de Bitcoin y el rango de precios cotizados en varios intercambios dañan la utilidad del mismo como unidad de cuenta.

2º. En segundo lugar, todas las divisas deben proteger el valor. En este caso Bitcoin va más allá al comportarse como un activo refugio: debido a la oferta limitada, se considera una forma de protección contra las turbulencias. El sistema está limitado a una emisión total de veintiún millones de bitcoins, que se alcanzará aproximadamente en el año 2100. Muchos inversores usan Bitcoin como una forma de ahorrar y proteger la riqueza, especialmente en monedas de alta inflación, lo que probablemente es la razón por la cual CBOE (Chicago Board Options Exchange) y CME (Chicago Mercantile Exchange) considerarán incluir futuros sobre Bitcoin entre sus derivados.

3º. Finalmente, cualquier moneda, al ser un activo financiero, debe ser objeto de intercambio en los mercados. En este sentido Bitcoin puede considerarse un activo especulativo. La creación de muchos mercados de venta libre (OTC) para Bitcoin se ha convertido en un mercado continuo de 7 días, 24 ho- ras, 365 días al año, con una alta vola- tilidad que puede dar como resultado un rendimiento increíble para los tenedores o, al contrario, pérdidas muy rápidas y profundas. Ser un activo descentralizado, con casi ninguna regulación y basado en la confianza en el cál- culo tecnológico del valor real, resulta muy complicado.

A pesar de sus desventajas, el empleo de Bitcoin tiene algunas ventajas. Se puede intercambiar directamente de persona a persona sin pasar por ninguna cámara de compensación ni banco, lo que permite reducir las tarifas. Además, se comercializa a través de Inter- net y, por lo tanto, puede comercializarse en cualquier país y en cualquier momento.

Un paso adelante en su empleo supone la introducción de los mercados de futuros. Se sabe que los activos digitales son inversiones altamente volátiles, y una forma de obtener algún beneficio y reducir el coste de la inversión podría ser invertir en futuros de Bitcoin ya que ofrecen la posibilidad de especular sobre diferentes escenarios posibles minimizando el riesgo (Hurst, 2010). Gracias al efecto de apalancamiento, es posible invertir la misma cantidad de dinero con un menor número de contratos futuros que en el intercambio al contado. Otra contribución de los futuros es ofrecer la oportunidad de cubrir posiciones existentes sin criptomonedas adicionales (tanto en tendencias de mercado al alza como a la baja), lo que permite al inversor ajustar el riesgo de la cartera a cualquier entorno de mercado.

En conclusión, la tecnología blockchain ha sido capaz de constituir activos que cumplen la mayoría de las características de las monedas tradicionales.

Puedes descargar el «Informe Criptodivisas» de EAE Business School aquí.