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Humana recogió más de 16.000 toneladas de ropa usada para darles un fin social

Humana contribuye a hacer más sostenible el sector de la gestión de residuos con una visión de economía circular.

Humana Fundación Pueblo para Pueblo (Humana) ha recogido 16.270 toneladas de textil usado en España durante 2020 para darles una segunda vida a través de su reutilización o reciclado. Se trata de una cifra menor que la del ejercicio precedente (17.573 toneladas), debido a que 2020 se ha tratado de un ejercicio extremadamente complejo fruto de la pandemia.

Es cierto que la actividad de recogida se ha mantenido en líneas generales a lo largo de todo el año, incluso en las semanas de confinamiento estricto de la pasada primavera, dado que la recuperación de residuos es considerada un servicio esencial. No obstante, la ralentización y/o paralización de la actividad económica a escala nacional y mundial han supuesto un auténtico crash en el mercado global de ropa de segunda mano.

El sector se enfrentó a una tormenta casi perfecta, al ver congelada su fuente habitual de recursos: la venta de ropa a través de tiendas secondhand y su comercialización al por mayor en los mercados internacionales. En el caso concreto de Humana, representó el cierre durante más de dos meses de las plantas de preparación para la reutilización y de su red de tiendas, lo que desembocó en un ERTE para el 85% de la plantilla.

A pesar de todo ello, la organización ha proseguido con su actividad, adaptada a la nueva realidad socioeconómica y sanitaria. Ello ha supuesto una disminución del número de tiendas Humana de moda sostenible, que se sitúa a día de hoy en 48. Si el contexto socioeconómico y sanitario mejora, las perspectivas para este año son esperanzadoras.

Una gestión con visión de economía circular

“Humana contribuye a hacer más sostenible el sector de la gestión de residuos con una visión de economía circular”, asegura Elisabeth Molnar, directora general de la Fundación, “ya que reintroduce las prendas en la cadena de valor, genera recursos con un impacto social positivo, crea empleo verde y sostenible, incide en el ámbito local y promueve la mejora de las condiciones de vida de las comunidades más desfavorecidas gracias a los programas de cooperación al desarrollo”.

Molnar recuerda que en 2025 todos los países de la Unión Europea deberán tener establecida una recogida separada para el residuo textil, “lo que sin duda aumentará las bajas tasas de separación en origen, que ahora no superan el 10% en España”. “Desde Humana aplaudimos la labor de los municipios que promueven la recogida selectiva de textil. Estamos ante una oportunidad y un enorme reto para dar el impulso definitivo a la gestión apropiada de este recurso, fieles a la jerarquía de residuos y a un modelo económico circular, en el que prime la prevención y la reintroducción del textil en la cadena productiva, prolongando su ciclo de vida”. El horizonte 2025 y los objetivos de la UE en materia de residuo textil podría conducir hasta el establecimiento de un Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP), similar al que funcionan para otras fracciones, como el papel o el vidrio.

Los retos para 2021

En un contexto tan complejo como el actual, el objetivo inminente de la Fundación sigue siendo contribuir a la estabilidad del servicio de recogida de textil, adaptados a la nueva normalidad. Y a partir de ahí, continuar avanzando en las metas ya marcadas en años precedentes, con la vista siempre en 2025. Para ello, es necesario aumentar la contenerización en el espacio público para facilitar las donaciones de la ciudadanía.

Y es que en España se desecha anualmente un millón de toneladas de ropa (cada ciudadano se deshace de entre 30 y 40 kg de textil al año, según datos de la Agencia de Residuos de Cataluña y el Ministerio para la Transición Ecológica) pero apenas un 10% llega a manos de un gestor autorizado; el resto (900.000 toneladas) acaba en vertederos donde no se puede aprovechar de ninguna manera. “Es fundamental elevar el número de puntos de recogida para incrementar estos registros, teniendo en cuenta que la ratio actual de contenedores por cada 1.000 habitantes está lejos de ser el apropiado”, afirma Elisabeth Molnar.

Otro de los grandes objetivos es que el sector cuente con un sistema homogéneo de información que permita conocer de forma transparente cuánto residuo textil se recupera, se reutiliza, se recicla o se elimina en España. “La transparencia en la trazabilidad en toda la cadena de valor y visibilizar los destinos de los distintos flujos de residuos es fundamental”, defiende la directora general de Humana, “la existencia de indicadores fiables es clave para el funcionamiento y la credibilidad del sistema, así como para dar confianza a la ciudadanía”.

Además, la Fundación pretende seguir ahondando en el factor social de la gestión del textil, incidiendo en la importancia de potenciar dicho factor en los pliegos de contratación pública de este servicio.