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Francia construirá seis nuevas centrales nucleares de nueva generación para garantizarse el abastecimiento energético

Ante la crisis de Ucrania, Francia da un paso valiente para garantizar su independencia energética, siguiendo así los pasos de China. Hasta la Comisión Europea ha dado su brazo a torcer calificando a la nuclear como energía verde. Y tiene razón.

La posibilidad de que Europa se quede sin gas es una realidad tal y como están las cosas en Ucrania; a pesar de que EE.UU. haya asegurado que garantizará el suministro. Sin embargo, la logística no será fácil. En el caso de España, el cierre del gaseoducto de Argel ha convertido a EE.UU. en nuestro principal proveedor. Esto no ha hecho sino agravar aún más el coste de la generación de energía eléctrica que se produce en las centrales de ciclo combinado. Francia busca soluciones y ha encontrado en la nuclear su proncipal aliado.

Actualmente, Francia dispone de 58 reactores nucleares a los que muy pronto se van a añadir estos seis nuevos; y es, desde hace tiempo, el segundo país (por detrás únicamente de EE.UU. que posee 98) en el número de estos reactores.

Pues bien, hoy mismo, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha anucniado que Francia construirá seis reactores nucleares de nueva generación (los llamados EPR2) y considerará la construcción de ocho más.

«Ha llegado el momento del renacimiento nuclear», dijo Macron hoy en Belfort, este de Francia, en un discurso que describe la política energética de Francia para 2050.

El presidente francés dijo que el gigante energético estatal EDF recibirá «decenas de miles de millones de euros» para construir nuevos reactores y que el primero debería estar operativo en 2035.

De esta manera Francia se garantiza la independencia energética con respecto a los vainvenes de la política internacional, en el nuevo equilibrio de fuerzas entre las principales potencias, y se asegura así el suministro para su población y para la producción industrial. Sigue así la política de China, que recientemente anunció una apuesta por la nuclear que ahora incluso la Comisión Europea respalda tras situarla como energía verde.

Está claro que la energía nuclear no es la panacea y presenta el serio problema de los residuos. Sin embargo, estos nuevos reactores de última generación anunciados por Francia aporvecharán el combustible gastado de sus predecesoras, lo que evitará la generación de combustible nuclear gastado de alta actividad (el procedente de las centrales), una buenísima noticia para el medio ambiente y el ahorro de costes de este tipo de instalaciones.

Lo que sí es muy claro es que la energía nuclear no genera emisiones de efecto invernadero a la atmósfera (las grandes torrres de refrigeración de algunas centarles expulsan únicamente vapor de agua totalmente inocuo para las personas y el medio ambiente).

Además, la energía nuclear es barata en su generación (siempre y cuando el Estado no le imponga nuevas cargas fiscales), es cien por cien dsiponible las 24 horas del día y los 365 días del año, permite la tensión en la red (lo que hace que cuando damos al interruptor de encendido la luz llegue de forma inmediata), y permite también garantizar el abastecimiento en días donde no se produce la eólica (invierno) o la solar (en verano en días sin viento).