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Esto no es un artículo

Hacía meses que no pisaba un museo ya que, con esto de la pandemia, por fin había encontrado una excusa perfecta para no salir y refugiarme en casa entre libros y cine. Por Carmen Martínez de la Peña.

A Carmen Martínez de la Peña le gustan las películas y las patatas fritas con trufa (lo demás es una tapadera).

Hacía meses que no pisaba un museo ya que, con esto de la pandemia, por fin había encontrado una excusa perfecta para no salir y refugiarme en casa entre libros y cine.

El caso es que estaba ya totalmente inmersa en el proceso de convertirme en una especie de Scrooge de las navidades presentes cuando me recomendaron una exposición del Caixaforum y  me animé a ir.

Mientras iba de camino, me preguntaba si me pasaría a mí lo mismo que a la chica de ese meme que me habían mandado hace unos meses: era la imagen de alguien que aparece en la sala de un museo, mirando atentamente una boca de incendios, como si de una obra de arte se tratase, y del comentario debajo que dice: “Cuando hace mucho tiempo que no vas a un museo”. Pues eso.

El caso es que, si alguien quiere empezar a retomar una rutina de vida normal y salir al mundo de nuevo, le recomiendo encarecidamente darse una vuelta por objetos de deseo: surrealismo diseño 1924-2020, y curiosear. Se trata sin duda de una de las exposiciones más divertidas que he visto en años. Y hago hincapié en que es “divertida” además de interesante, ya que el arte tiene que entretener, ante todo.

Nada más llegar a las puertas de la sala, te encuentras un rótulo grande con lo que podríamos denominar el lema de la muestra: “Esto no es una exposición”. Y ya, si traías alguna idea preconcebida desde casa, y te habías hecho una composición en tu cabeza de lo que ibas a hacer esa tarde, ésta se hace añicos en cuestión de segundos. Peor aún si habías decidido invitar a alguien a ir contigo, con una frase del estilo: “¡Vente a ver una exposición conmigo!” En efecto, te quedas mirando el rótulo con cara de pasmo y preguntándote: “Pero, si esto no es una exposición… ¿entonces qué es?”. Misterio, misterioso…

Imagino que este letrero debe hacer referencia al pintor René Magritte y a su serie La traición de las imágenes. En particular al cuadro representando una pipa, titulado “Esto no es una pipa”, con el que el referido artista sostenía que no se podía afirmar que una representación de un objeto era el objeto representado en sí. Por eso, cuando un cuadro que representa a una vaca, se titula “Vaca”, según Magritte, esto es una mentira como un piano. Interesante…

La exposición está llena de piezas que interpelan al espectador, rompiendo sus esquemas sobre la realidad y la forma de percibirla, y eso en los tiempos que corren, es algo alentador. El que crea que va a ir a ver una colección de objetos convencionales se equivoca. Allí encontrará desde un sillón con forma de labios gigantes,  a la escultura de un caballo convertida en lámpara o un cuadro representando un trozo de queso, entre otras muchas cosas.

Aunque para surrealismo, el que todos los visitantes de la muestra tuviéramos que ir ataviados de una mascarilla. La realidad siempre supera a la ficción.