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«Es imprescindible que todos los que defendemos unos valores en común nos unamos»

Hablamos con una de las líderes de las protestas de "los cayetanos" en Madrid que nos cuenta qué pasó de verdad.

Se cumplen dos meses desde que «los cayetanos» comenzaran su particular revuelta para protestar contra la gestión de la pandemia que está realizando el Gobierno de Pedro Sánchez. Miles de ciudadanos del madrileño distrito de Salamanca, en plena calle de Núñez de Balboa, desafiaron al virus y a la Policía para hacer oir su voz. El ejemplo cundió poco a poco, y en muchas otras ciudades comenzaron a darse también estas protestas pacíficas. Hablamos con Sonsoles Queipo de Llano, el «alma mater» de la protesta, una de las jóvenes que lideró este movimiento espantáneo. Nos cuenta cómo comenzó todo.

El pasado 10 de mayo comenzó una protesta pacífica en la calle Núñez de Balboa. Muchos te sitúan en el centro de las movilizaciones. ¿Qué hay de cierto en esa afirmación?
La movilización que surgió en Núñez de Balboa y que corrió como la pólvora por toda España nació de un sentimiento latente de impotencia e indignación frente a la situación sociopolítica actual. Un sentimiento que estaba latente en la gran mayoría de los españoles… Y es verdad que me ha tocado ser una de las caras más visibles de Núñez de Balboa, y me hace muy feliz poder poner mi granito de arena en esta lucha. Y digo ¨me ha tocado¨ porque aquel 10 de mayo cuando todo esto empezó de forma espontánea yo estaba grabado con mi móvil la situación desde mi balcón. Al día siguiente, al ver como la gran mayoría de medios e incluso fuentes ¨oficiales¨ de la policía daban versiones absurdas totalmente inventadas acusándonos de haber organizado una ¨concentración¨, una ¨fiesta¨, de ser ¨agitadores políticos¨ decidí, ya que la versión real no iba a salir en los medios, yo tenía la obligación de compartir la verdad por lo menos con mi círculo. Y así subí unas historias a Instagram con los vídeos grabados el día anterior y la explicación de lo sucedido (la versión real en primera persona). Aún no se muy bien cómo, esas historias se volvieron virales y empezaron a llegarme muchísimos mensajes de apoyo de personas de todas partes de España agradeciéndome la trasparencia y compartiéndome ese sentimiento de impotencia y desesperación frente a la situación. Fue en ese momento cuando fui consciente de que ese enfado no era sólo mío, no era ni siquiera de los vecinos de Núñez de Balboa, lo compartíamos millones de españoles. Y no era sólo fruto de una actuación totalmente fuera de lugar de la policía (ese fue el detonante), sino que era el resultado de algo que iba más allá, y que llegaba hasta lo más profundo de todos los españoles que estamos hartos de un gobierno incompetente y mentiroso, que antepone una agenda ideológica a la vida, derechos y libertades de los españoles.
A partir de ahí me empezaron a contactar medios y periodistas valientes (que están haciendo una labor digna de admiración en estos tiempos defendiendo la verdad) y que nos dieron voz a lo que pensábamos tantos españoles, y he tenido la suerte de poder poner cara a esa voz que ha estado callada tanto tiempo.

¿En qué consistió la protesta y por qué se produjo? ¿Existía una reivindicación política de algún tipo? ¿Tienes vinculación con algún partido político?
Esa primera cacerolada del 10 de mayo fue completamente espontánea y se produjo como forma de protesta ante un cuerpo de policía que, mientras poníamos el himno y música como cada tarde, cortó nuestra calle con furgones, desplegó varias unidades y nos vigilaba en nuestros balcones como si fuéramos criminales, porra en mano. Entrando en casa del DJ buscándole por ¨agitador político¨, obligando a los vecinos que portaban banderas de España a encerrarse en casa (en horario donde estaba permitido salir) y tomándoles los datos alegando que había una ¨concentración¨ en la calle, alegación que queda totalmente desmentida en mis vídeos, ya que una imagen vale más que mil palabras y en nuestra calle no había prácticamente nadie. Al vivir todo esto, fue un vecino mayor quien cogió la primera cacerola para mostrar su desacuerdo con lo que estaba pasando, y todos los vecinos le seguimos desde nuestros balcones. Aquella primera cacerolada, acompañada de gritos de ¨libertad¨, ¨no somos criminales¨, y ¨gobierno dimisión¨ duró casi una hora hasta que la policía abandonó nuestra calle. Y la respuesta a loa segunda pregunta es no. Nos han hecho creer que hay que ser político o tener algún tipo de vinculación para defender nuestros derechos. ¿De verdad tengo que pertenecer a algún partido o ideología para defender mis derechos y mi libertad? Yo creo que no, y creo que cada vez las personas somos más conscientes de que, más en esta situación tan delicada, tenemos que defender nuestros derechos y libertades y no delegar algo tan vital en manos de ningún político.

«Más allá de ideologías, la gente está harta de que les mientan, y esto va más allá de ideologías, derechas o izquierdas»

¿Teníais intención de servir de inspiración a muchos otros ciudadanos que comenzaron con las caceroladas y concentraciones en muchos puntos de la geografía española?
Como he comentado, en un primer momento fue simplemente una forma de expresar nuestro rotundo desacuerdo frente a la actuación de la policía aquella tarde, y no tenía ninguna intención más allá de eso. Simplemente éramos vecinos enfadados. Dicho esto, me hace inmensamente feliz que esta primera protesta haya marcado un punto de inflexión en la pasividad de los españoles, despertado, inspirando y siendo una llamada a la acción a tomar las riendas de nuestro futuro y del de nuestro país en vez de esperar a que llegue un salvador a rescatarnos. A veces se nos olvida (y más a ellos) que los políticos deberían servir a España y a todos nosotros, y que somos nosotros los que decidimos quién está en el poder.

¿Cómo valoras todos las demás protestas y concentraciones espontáneas en contra de la gestión de la peor crisis sanitaria de la historia española reciente?
Creo que eran inevitables, la gente está harta de que abusen de todos nosotros y nos manipulen. Un gobierno totalmente insensible ante el sufrimiento del país al que dice servir y que como dije anteriormente antepone su agenda política al bienestar de las personas. Porque los fallecidos, al contrario de lo que nos quieren hacer creer, no son números ni estadísticas, son personas con familias, con vidas, con sueños y planes de futuro que les han sido arrebatados, una gran parte de ellos por una absoluta negligencia por parte de nuestros gobernantes. Más allá de ideologías, la gente está harta de que les mientan, y esto va más allá de ideologías, derechas o izquierdas. Aquí no hablamos de política, hablamos de sentido común, de vidas arrebatadas, de derechos y libertades que están en juego… Y esos derechos y libertades son de todos, y todos tenemos que defenderlos. Los españoles no nos merecemos este Gobierno que nos ha mentido a todos, especialmente a sus votantes desde el momento que accedió al poder. Este gobierno no representa a los españoles y por tanto no debe seguir en el poder.

«Aquí no hablamos de política, hablamos de sentido común, de vidas arrebatadas, de derechos y libertades que están en juego… Y esos derechos y libertades son de todos, y todos tenemos que defenderlos»

¿Has ido a alguna cacerolada en la puerta de la casa de Pablo Iglesias?
Sí, me gusta tener información de primera mano para poder valorar las situaciones y quise ir a ver que estaba pasando allí y darles mi apoyo. Me encontré con un municipio invadido por furgones de guardia civil y multitud de calles cortadas por las que sus vecinos no podían pasear sin más motivo que una orden ¨de arriba¨. Con guardias civiles uniformados sufriendo el día entero a pleno sol de junio con el único objetivo de ¨proteger¨ una casa, simplemente porque el dueño (Pablo Iglesias) así lo había ordenado… ¿Igualdad o privilegios? ¿Alguien ha tenido su casa (y municipio) vigilada por capricho por multitud de dispositivos de la guardia civil? No solo eso, sino que cuando yo fui ya ni siquiera podían los vecinos pasear con cacerolas, gritar, cantar o poner música (¿libertad de expresión?). La situación allí es surrealista, a mí me denunciaron mientras paseaba por la zona (denuncia que recurriré obviamente), alegando en la denuncia que no se cumplía las distancias de seguridad, cosa que es mentira y que afortunadamente tengo grabado en vídeo. Tengo familia y amigos militares, guardias civiles (algunos de ellos que se han visto obligados a ir a pasar calor en Galapagar) y policías y me gustaría dejar claro que la inmensa mayoría de ellos están tan hartos como el resto de los españoles, o incluso más, de esta situación.

A raíz de la cacerolada los vecinos convocaron una manifestación el pasado 27 de junio en Madrid ¿Cómo valoras la respuesta de los españoles? ¿Tenéis intención de llevar a cabo más iniciativas o acciones similares?
Nuñez de Balboa fue la luz que iluminó y despertó a muchos españoles, hoy, 10 de julio, han pasado ya dos meses desde que los españoles empezamos a alzar la voz y no nos van a callar. Ha sido todo muy rápido estos dos últimos meses, la manifestación la anunciamos con menos de una semana de antelación. Igual que las caceroladas, sin ningún tipo de apoyo político, institucional, ni de asociaciones ni nada (aquí lo organizamos los vecinos si más) y gracias a cada una de las personas y medios comprometidos con la defensa de la libertad, ha sido una pasada y todo un éxito ver a miles de personas con sus banderas (y más de 40.000 personas en directo en la retrasmisión que hice en estado de Alarma en YouTube, que lo podéis ver si no estuvisteis), en defensa de la libertad y un ejemplo de que libertad y salud se pueden y deben defender a la vez con sensatez. Ahora, después de esta temporada de caceroladas y protestas improvisadas, es el momento de organizarnos y unir fueras para que el impacto de cualquier iniciativa se multiplique. Es imprescindible que todos los que defendemos unos valores en común (y eso no significa que tengamos que estar de acuerdo en absolutamente todo) nos unamos. Estando divididos tenemos un impacto muy limitado, si nos unimos por lo que defendemos en común podemos marcar una gran diferencia en el futuro de España y de todos los españoles.