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En España existen 30 millones de jugadores. Nuevo divorcio entre la clase política y la población

Los datos desmienten a la clase política. La tasa de juego problemático en España se mantiene estable, con un 0,3 % de la población entre 18 y 75 años, según un estudio publicado recientemente.

Que los políticos no están atinados en estos últimos años, es evidente. Que legislan de espaldas a la población, es una realidad constatable. Que muchos partidos se empeñan en criminalizar el juego, un deseo. Que en España existen 30 millones de jugadores, una realidad.

El 84,9% de la población española adulta (30 millones de personas) juega como una opción de entretenimiento o de ocio, bien a juegos exclusivos de suerte, como las loterías, bien a juegos que combinan suerte con socialización y entretenimiento, características del juego privado.

Esta cifra está por debajo de las que se registraba antes de la anterior crisis (2007), cuando se superaba el 90%. El juego es una actividad totalmente integrada en la sociedad española. El estudio, llevado a cabo por la Universidad Carlos III de Madrid, ha sido desarrollado por el profesor de Sociología y miembro del Instituto de Política y Gobernanza de esta universidad, José Antonio Gómez Yáñez; y por el abogado y miembro del Consejo de Estudios de Políticas y Legislación del Juego, Carlos Lalanda Fernández.

Según las palabras de Gómez Yáñez: “El objetivo de esta investigación es analizar de forma real y contrastable la relación entre la sociedad española y el juego. El juego está sometido a debate, como muchas actividades productivas, lo que agudiza aún más la necesidad de este tipo de estudios que aporten una visión objetiva, basada en datos, para la opinión pública, Administraciones y medios de comunicación. Se trata de ofrecer datos reales y actualizados sobre el juego como parte de los hábitos de la sociedad española”. Hay que decir que la inmensa mayoría de quienes juegan lo hace responsablemente, sabe que tiene un coste, como la entrada a un espectáculo.”

Por su parte, el director general de CEJUEGO, Alejandro Landaluce, afirma que “cada vez es mayor la preocupación de las Administraciones en cuanto a un posible uso inapropiado del juego en la sociedad y nosotros, como representantes del sector, compartimos esta sensibilidad. Por ello, apoyamos este tipo de estudios científicos que nos permiten conocer la realidad de la conducta social hacia el juego, más allá de las percepciones individuales o colectivas, con el fin de actuar en aquellos ámbitos que fueran necesarios dentro de nuestra responsabilidad”.

A través de los datos estadísticos y del análisis profesional, se extrae que los juegos basados principalmente en la suerte siguen siendo la opción mayoritaria para los españoles, repartida en Lotería de Navidad (25,8 millones de compradores), Lotería de El Niño (14,5 millones), loterías primitivas (14 millones) y cupones de la ONCE (8,5 millones). La investigación destaca que los Rascas de la ONCE siguen siendo por segundo año consecutivo la opción de juego con mayor crecimiento con un 9,9% de participación y la que atrae al público más joven, el 50,5% de sus jugadores son menores de 35 años. 

En cuanto a los juegos de gestión privada -los de entretenimiento, socialización y suerte-, el estudio concluye que 6,5 millones de personas han ido alguna vez a un casino, bingo, salón de juego o han apostado o jugado en alguna máquina en un bar. El perfil de los clientes de estos juegos es muy variado, con público objetivo diferente, de edades variadas entre los 18 y 75 años y de todos los estatus sociales.

Según el estudio, durante el año 2019, 2,2 millones de personas han jugado en casinos; 2,4 millones en bingos; tres millones en salones de juego; y 1,5 millones en máquinas B de hostelería, conocidas como máquinas recreativas. 

En cuanto al juego online, el gasto en España es de menos de 800 millones de euros al año, lo que  representa el 7,7% del gasto total en juego en 2019. Se conectaron al menos una vez al año para jugar por internet 1,5 millones de personas, con una media mensual de 630.000. De ellos, solo 300.000 juegan establemente, es decir, un 0,9% de la población entre 18 y 75 años. Pasada la novedad, el comportamiento típico de quienes juegan por Internet se asienta: las sesiones de juego se abrevian y las cantidades gastadas se mantienen en niveles similares a cualquier otra afición.

La tipología de usuarios es muy heterogénea y no permite definir un perfil concreto de jugador, siendo prioritariamente hombres entre 26 y 35 años (34,4%). 

Sociedad española y juego

Según el estudio la población participante en los juegos de gestión pública se ve atraída por la ilusión del premio, una gran recompensa que puede cambiarles la vida. 

Lo que motiva a los clientes que asisten a casinos, bingos, salones, casas de apuesta o que juegan en máquinas de bares es el deseo de pasar el rato, relacionarse con personas con las mismas aficiones, mostrar destreza o habilidad. No son juegos basados en la ilusión de ganar un gran premio, son juegos de socialización, diversión y entretenimiento.

Por último, los autores destacan que según los datos del estudio la tasa de juego problemático en España se mantiene estable, con un 0,3 % de la población entre 18 y 75 años. Este porcentaje posiciona a España como segundo país con la tasa más baja entre los países con datos disponibles, coincidiendo con Noruega, lo que imposibilita empíricamente afirmar un problema de juego en la sociedad española.

Si en lugar de encuestas sobre hábitos de la población adulta, ya sea siguiendo las directrices DSM-IV o PGSI, se analizan los casos diagnosticados por trastorno de juego – a partir de los datos publicados por el Ministerio de Sanidad procedentes de los sistemas de salud de las comunidades autónomas-estos se pueden estimar en una cifra cercana a los 7.000 individuos, es decir, el 0,02% de la población entre 18 y 75 años. Este dato cuantifica aún más la incidencia del juego problemático en España.