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`Emily in Paris´, una mala copia de `Younger´ y `Sexo en Nueva York´ que ha puesto a la crítica de uñas

La precipitación y la falta de creatividad está llenando las plataformas de series.

En los últimos años con la fuerte llegada de las plataformas digitales estamos viviendo un aumento muy importante en la cantidad de producciones audiovisuales que hay en el mercado, que no de calidad. Tenemos hoy en día multitud de productos ya sea en forma de largometrajes, series, miniseries o documentales que pueden satisfacer todo tipo de gustos.

Lo preocupante es que la cantidad no es siempre garante de calidad. La precipitación y la falta de creatividad está llenando las plataformas de series que llegan a ser compradas solamente por el renombre de sus creadores.

Es el caso de «Emily in Paris», una copia de «Younger» y «Sexo en Nueva York» , en la que da la sensación de que Darren Star, autor de las tres mencionadas,  se ha hecho autoplagio cogiendo el guión de la primera, los estilismos de la segunda y lo único que ha cambiado  en la tercera es la localización, París (Francia).

Es como si hicieran una producción localizada en Madrid y vistieran de chulapos, comieran callos a la madrileña, echaran la siesta a diario o estuvieran de fiesta todo el día

El guión es clavadito a «Younger», una serie de enredos y amoríos con las redes sociales y el marketing como trasfondo ya que una veinteañera (Lily Collins) consigue el trabajo de sus sueños en una agencia de publicidad a la que llega pisando fuerte con sus ideas de millennial. El elemento de discordia en este caso no es la mentira sobre la edad como en «Younger» si no el hecho de ser extranjera.

Con «Sexo en Nueva York» comparte la idea de que la protagonista es una gurú de la moda vistiendo de pasarela para ir a trabajar con unas minifaldas de escándalo y unos tacones imposibles para los adoquines de la capital francesa. Y con las dos producciones que la preceden comparte una cantidad de líos de faldas poco originales y lo que le procura al autor el desfile de coprotagonistas masculinos muy atractivos y todos interesados por la misma mujer.

Lo que la diferencia, París. Y es eso, París, lo que más problemas le está acarreando a Darren Star con la crítica. El trato que da el guión a los franceses es lamentable, llena de tópicos como la boina que usa recurrentemente la protagonista, los cruasanes  o el carácter de los franceses. Es como si hicieran una producción localizada en Madrid y vistieran de chulapos, comieran callos a la madrileña, echaran la siesta a diario o estuvieran de fiesta todo el día. ¿Cómo nos sentaría? Pues como ha sentado «Emily in Paris» a los franceses, pues mal.

Si aun así te apetece verla, está en Netflix la primera temporada con 10 capítulos de media hora cada uno….