fbpx

El valor de una crisis

Juanita Acevedo es coach experta en marca personal con valores.

Sostengo y mantengo que una crisis como la ocurrida en 2020 o como la que hubo en 2008 a ninguno nos gusta, pero que no hay nada mejor para hacer que las cosas cambien, para que evolucionemos y para que abramos los ojos.

Remesones como el vivido nos sacan del aletargamiento y la rutina. Y, si bien es cierto que todos hemos sufrido, de un modo u otro, las consecuencias de la pandemia cierto es que todo depende del punto de vista que se miré y de la capacidad de adaptación que se tenga.

Bien sabido es que en medio de esta crisis los grandes triunfadores son los negocios de e-commerce y aquellos visionarios que se subieron a la ola de la trasformación digital cuando nadie creía que fuera necesario y lo estaban postergando para un futuro próximo que llegó sin avisar.

El mundo ha cambiado, la sociedad ha cambiado, las empresas han cambiado, las personas hemos cambiado y nunca nada volverá a ser como antes porque lo que ha sucedido no se subsana con una vacuna. Lo ocurrido ha dejado una cicatriz profunda e imborrable.

Ahora bien, podemos tratar de que esa cicatriz no se vea para que no duela o mostrarla con orgullo para honrarla y recordar que lo ocurrido fue el principio del fin. Así es, del final de una vida sin sentido en la que íbamos corriendo de un lugar a otro sin saber para qué, aguantábamos porque no había más remedio, trabajábamos por trabajar, vivíamos ausentes o estábamos con alguien por estar.

Tantos despidos, Ertes, cierres, divorcios, fallecimientos no pueden ser en vano. Es hora de construir un mundo nuevo. Es el momento de que tomemos las riendas y elaboremos un mundo hecho a nuestra medida y no conformarnos únicamente con encajar en la vida que nos tocó vivir o con el trabajo que nos tocó aceptar porque tenemos unas obligaciones que cumplir. Es hora de afrontar la vida con nueva actitud y de pasar a la Acción.

A continuación, te comparto algunas tendencias en materia de personas y algunas formas de abordar el nuevo cambio de paradigma mundial en materia de gestión del talento.

  1. Valorémonos – Marca Personal: Nunca antes había sido tan importante darle valor a nuestro activo más importante, nuestro nombre y apellido, nuestra reputación. Es el momento de destacar de entre los demás y de mostrar todo lo que somos capaces de hacer. Es hora de marcar la diferencia desde la esencia con coherencia y de decirle al mundo que existimos para que sepan cuan valiosos somos.
  2. Nuestros conocimientos y experiencia valen – Reinvéntate: Ha llegado el momento de hacer aquello que realmente nos apasiona, de dejarnos llevar por lo que nos mueve por dentro. Es el momento de definir nuestro propósito de vida y de trascender con lo que hacemos en otras personas sin importar la edad, origen, estudios o condición social. Todos vinimos a este mundo para impactar con nuestras acciones en la sociedad y para ser los protagonistas de nuestra vida.
  3. El valor de las habilidades blandas – Softskills: Ha quedado más que demostrado que cuando se tiene creatividad, capacidad de adaptación, resiliencia, empatía y un ardiente deseo de lograr algo podemos comernos el mundo. No es cuestión de edad, títulos, ni experiencia, es solo cuestión de actitud y acción, cuestión de ser y hacer, y en eso la vida es la que otorga el título. Es hora de valorar el talento y dejar de tratar a las personas como recursos porque los humanos NO somos sillas.
  4. El valor de los valores – Selección por valores: Han quedado al descubierto aquellas empresas que no actúan en consonancia con sus valores más allá de tenerlos expuestos en una pared. A las empresas las hacen las personas que allí trabajan. Las empresas que seguirán adelante con pie firme serán aquellas que han sido coherentes y siempre han integrado los valores dentro de su cultura organizacional, sus procesos de selección, el onboarding, la formación y el desarrollo. Serán esos colaboradores comprometidos desde el inicio quienes apostarán por sacar a flote la empresa y no saltarán por la borda.
  5. El valor de una caricia – Employer Branding: Cuanto añoramos el contacto cuando ahora no tenemos la posibilidad de tan siquiera recibir una caricia. Lo interesante es que la creatividad se ha manifestado y seguirá dando paso a decenas de acciones de endomarketing virtual destinadas a potenciar el acercamiento entre colaboradores y la presencia de la empresa a la distancia. Brindis, desayunos, comidas, cenas, competencias, presentaciones, concursos, sorpresas, etc. múltiples esfuerzos y demostraciones virtuales de afecto que las empresas tendrán que mantener y/o implementar para continuar con la cohesión de los equipos y conservar “viva la llama del amor” por el trabajo y la empresa.
  6. El valor de la trasformación digital – Teletrabajo: El principal dolor de cabeza para muchos ha sido, además del hecho de trabajar desde casa al lado de los niños mientras hacían sus deberes; vérselas con la deficiente conexión a internet; con la lentitud del ordenador de casa; con un sistema de información, si lo hay, completamente obsoleto; con problemas de seguridad de los datos y con una jornada de trabajo sin fin.

Por lo mismo, nuevas normativas y protocolos han de surgir para ser implementadas y facilitar una modalidad de trabajo que, si bien al principio fue una odisea, al pasar de los días se convirtió en una buena alternativa ideal para evitar tediosas horas de desplazamiento, ahorrar dinero en ropa, accesorios, maquillaje y complementos, descansar mejor, compartir más tiempo con la familia, evitar la comida diaria de restaurantes y el taper en la oficina y salvaguardar nuestra salud.

Teletrabajar se convertirá en una opción que se potenciará porque las empresas podrán reducir costes fijos de espacio para aumentar la inversión en nuevas tecnologías que faciliten el acceso a la información y aumenten la productividad.

Teletrabajar se convertirá en una opción que se potenciará porque las empresas podrán reducir costes fijos de espacio para aumentar la inversión en nuevas tecnologías

  1. Nuevos valores – Introspección: El tiempo del confinamiento y la inactividad nos han puesto a pensar, a dar mil vueltas a la cabeza para redescubrirnos y comprender que es el momento de re-conocernos. Y en ese proceso hemos descubierto lo que realmente valoramos y lo que no.
  • Veremos como muchas personas han empezado a tomar las riendas de su vida porque ahora valoran la libertad y empiezan a emprendrer.
  • Como otras tantas se han dado cuenta de que lo más importante es la salud y cambiarán su estilo de vida.
  • Aquellas que valoran la amistad y se dan cuenta de quienes están a su lado de verdad harán una exhaustiva limpieza en su lista de contactos.
  • Quienes valoren la seguridad se aferrarán a su trabajo y buscarán dar lo mejor de ellos mismos dejando las quejas de lado.
  • Los que valoran la familia reafirmarán su amor y quedará patente que ninguno de sus miembros es eterno y que por ello se ha de decir “te quiero” mientras haya oportunidad.

Serán aquellas personas que valoran el cambio, que se reconozcan flexibles, adaptables, entusiastas, creativas, empáticas, perseverantes y resilientes, las llamadas a destacar, a aprovechar todas las oportunidades en medio de la crisis, a ser fuente de inspiración para todos los demás y a jugar un papel activo en la sociedad.

  1. El valor del conocimiento – Formación: Si de algo hemos de tomar conciencia es de que al estar inmersos en la rutina pasamos por alto actualizarnos en muchos temas que hoy están a la orden del día y de los que no tenemos la menor idea, tal vez porque pensábamos que las cosas seguirían siempre igual y que ese conocimiento nunca sería necesario adquirirlo.

Al vernos avocados a reinventarnos, a asumir nuevos roles o a lidiar con las nuevas tecnologías de la información, la comunicación y los medios sociales, nos percatamos de que un reciclaje es inminente si queremos ser competitivos, mantener nuestro puesto de trabajo, optar a uno nuevo o estar a la altura de las nuevas generaciones que vienen arrasando en materia tecnológica.

Más allá de adquirir nuevos conocimientos (hard), nos hemos dado cuenta de que son las competencias blandas (soft) las que hemos de cultivar

Más allá de adquirir nuevos conocimientos (hard), nos hemos dado cuenta de que son las competencias blandas (soft) las que hemos de cultivar junto con la importancia de trabajar nuestra marca personal de forma estratégica y no meramente desde el postureo en redes sociales. El fortalecimiento de la marca personal aunada a la identificación de valores, al desarrollo de competencias blandas y a la obtención de nuevos conocimientos en otras áreas (hard) nos permitirá competir en un mercado laboral cada vez más reducido y competido en el que ganará quien sepa marcar la diferencia. Por lo mismo, hoy más que siempre, la mejor inversión que se puede hacer es en formación continuada y a medida.