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El sector de la carne de vacuno, comprometido con la sostenibilidad ambiental y la reducción de emisiones

El sector recicla y reutiliza subproductos, utiliza el estiércol para fertilizar el terreno y contribuye a la sostenibilidad en el uso del agua.

El sector del vacuno español está trabajando en el programa europeo «Life Beef Carbon» para reducir al menos un 15% las emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos 10 años.

La patronal del sector, Provacuno, ha incluido en su estrategia una serie de líneas de actuación en los que se va a actuar a corto, medio y largo plazo, como son la mitigación y adaptación al cambio climático; el impulso a la economía circular; el empuje a la biodiversidad; un uso del agua más racional y eficiente; y la búsqueda de la sostenibilidad económica y social. Entre otros logros conseguidos, cabe destacar que durante las últimas dos décadas han conseguido reducir las emisiones asociadas a los estiércoles en un 18%.

Y es que según estas fuentes, el sector avanza decididamente hacia la economía circular con su contribución en la reducción del uso de recursos, reduciendo el desperdicio y promoviendo el uso sostenible de los recursos (suelo, agua, paisaje y biodiversidad). Cabe recordar que el sector recicla y reutiliza subproductos, utiliza el estiércol para fertilizar el terreno y contribuye a la sostenibilidad en el uso del agua. Además, gracias a sus formas de presentación y cocinado, el desperdicio de carne de vacuno es prácticamente nulo.

Estrategia Vacuno de Carne Carbono Neutral 2050

Según datos del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico del Gobierno de España, el sector de la Carne de Vacuno en España apenas representa el 3,6% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero pero, aun así, los productores y comercializadores han decidido asumir un papel proactivo para garantizar el respeto al medio ambiente.

El sector del vacuno ha alcanzado una relevante dimensión económica. Según datos de la Comisión Europea, la UE produjo 2,7 millones de toneladas de carne de vacuno en los primeros cinco meses de 2020. El vacuno de carne es un sector estratégico, por tanto, con un valor de producción de más de 32.000 millones de euros según estimaciones de Eurostat, que concentra principalmente Francia (23 %), Reino Unido (13 %), Alemania (11 %), Irlanda (7 %), España, Italia y Polonia (6 % en cada caso), Países Bajos (4 %) y Bélgica (3 %).

En España, el vacuno es uno de los sectores clave para el rural, con un sistema de producción eficiente y sostenible. Con 130.153 granjas, 5,8 millones de cabezas, 238 industrias de sacrificio y 695.940 toneladas producidas al año por valor de 3.010 millones de euros, el vacuno ocupa el tercer puesto en el sector ganadero en términos económicos en España y es el quinto mayor productor de la UE. La exportación es de 901 millones de euros (1.200 millones sumando animales vivos).

Buenas prácticas medioambientales

En este contexto, Provacuno ha lanzado recientemente un Código Buenas Prácticas Medioambientales para alcanzar las metas propuestas, con el apoyo de un grupo de 17 investigadores de siete centros de investigación pertenecientes a la Red Remedia, red científica de ámbito nacional centrada en la mitigación del cambio climático en el sector agrícola, ganadero y forestal. El Código también ha contado con la colaboración de especializados técnicos del sector de vacuno de carne.

El sector Vacuno de Carne -como asegura Javier López, director de Provacuno- “está comprometido para alcanzar la neutralidad climática en 2050, y lo vamos a conseguir. Este Código de Buenas Prácticas es un paso más del sector por el medio ambiente”. Los productores se reivindican como piezas indisolubles e imprescindibles para mantener los entornos rurales y fijar población al territorio, evitando la despoblación. Más de 132.000 puestos de trabajo ligados a la producción primaria -la mayoría pequeñas y ubicadas en zonas desfavorecidas sin otras alternativas viables económicas-, que son esenciales además para áreas con saldo migratorio y poblacional negativo en las últimas décadas. A estos datos habría que añadir los puestos de trabajo indirectos y los ligados a la transformación.