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El paro y el aumento de la deuda pública y privada podrían moderar el gasto en la recuperación

Según las expectativas actuales de los analistas, la respuesta política ha permitido que las previsiones de beneficios futuros a un año alcancen un mínimo desde el cual han podido empezar a mejorar.

Nadie podía predecir que, en el primer semestre de 2020, las economías de todo el mundo quedarían prácticamente paralizadas a causa de una pandemia mundial. Incluso de haber sabido de la llegada del virus, no habríamos predicho que, a mediados de año, el S&P 500 hubiera logrado superar la cota de los 3000 puntos.

Fuente: JPMorgan (2020)

Según los expertos de JP Morgan Chase, «la resistencia del mercado tiene mucho que agradecer a la labor de los responsables políticos mundiales. Según las expectativas actuales de los analistas, la respuesta política ha permitido que las previsiones de beneficios futuros a un año alcancen un mínimo desde el cual han podido empezar a mejorar. En el fuerte repunte desde el 23 de marzo, los mercados parecían descontar que las acciones combinadas de gobiernos y bancos centrales de los últimos meses lograrían absorber las pérdidas económicas derivadas de la Covid-19 para proyectar la perfecta recuperación en forma de «V»».

«Si bien la respuesta política ha sido encomiable -afirman estos expertos- creemos que las expectativas del mercado en torno a la recuperación a principios de junio pecaron de optimistas. No es que creamos que la gente vaya a cambiar su comportamiento de forma permanente; al fin y al cabo, somos animales sociales. Simplemente opinamos que la vuelta a la plena normalidad tardará un poco más».

«No es que creamos que la gente vaya a cambiar su comportamiento de forma permanente. Simplemente opinamos que la vuelta a la plena normalidad tardará un poco más»

«La mayor de nuestras preocupaciones es que el virus en sí puede persistir y que aún habrá cierta necesidad de mantener el distanciamiento social, al menos en países como EE.UU. y el Reino Unido. Además, la elevada tasa de desempleo y un aumento drástico de la deuda pública y privada pueden moderar el gasto en la recuperación. Asimismo, podemos encontrarnos en el principio de un período de complejas consecuencias políticas, puesto que los políticos buscan señalar a los culpables de la crisis», afirman.

A principios de junio, el mercado descontaba una recuperación en forma de «V» de la contracción económica derivada de la pandemia. Esperamos que la recuperación sea más gradual, con algunas paradas en el camino. Los tipos de interés en niveles mínimos resultarán de utilidad, pero el desempleo y el desapalancamiento corporativo podrían ser un lastre para el crecimiento.

El alcance de la incertidumbre a corto plazo, así como el posible aumento del riesgo político conforme se acerquen las elecciones estadounidenses, podrían generar más volatilidad en el mercado.

En cuanto a los distintos sectores del mercado, las perspectivas dependen del camino que siga la pandemia. Si se materializa una reapertura total y sostenible de la economía, es posible que asistamos a un nuevo repunte para los sectores más dañados, junto con una rotación de estilo. Por ahora, creemos razonable mantener un enfoque ágil, centrado en la calidad y sin perder de vista los riesgos de ASG.

Las opciones de bajo riesgo para aquellos en busca de rentas son cada vez más escasas. En lugar de ir en pos de tires, sería más conveniente para los inversores que fueran selectivos con la renta fija y manejaran una gama más amplia de clases de activos que proporcionen rentas, incluidos los activos reales para aquellos que puedan aceptar una menor liquidez.

La deuda pública de los mercados desarrollados parece cada vez menos propensa a desempeñar sus funciones tradicionales de proporcionar rentas y proteger las carteras en períodos de estrés en el mercado. Puede que los inversores deban ampliar sus miras más allá de la tradicional cartera 60:40, con un mayor protagonismo de estrategias alternativas y estrategias flexibles de renta fija.

¿Qué forma adoptará la recuperación?

Conforme las medidas de confinamiento se alivian en todo el mundo, los analistas debaten acerca de la probable forma que tomará la recuperación. Los optimistas apuntan a una recuperación en forma de «V»; los pesimistas, en forma de «L»; y los cautos se decantan por una alternativa menos lineal, como una recuperación en «W», «U» o «√».

Lo cierto es que es muy difícil poder determinarlo en este punto. Los riesgos son desconocidos conocidos, pero sencillamente no disponemos de suficiente información en esta etapa para conformar nuestro juicio.