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El Gobierno mantiene su pulso con EE.UU. por la `tasa Google´

El Gobierno pretende implementar el nuevo impuesto sin llegar a consenso con las autoridades estadounidenses, lo que provocaría una guerra comercial entre España y EE.UU.

“Esto no es un capricho. No vamos a aceptar ninguna amenaza”, ha declarado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Con estas palabras, el Gobierno socialcomunista de España eleva el tono de sus amenazas con EE.UU., un socio y aliado tradicional desde tiempos inmemoriales.

“El impuesto digital es una necesidad del siglo XXI, no se trata de un capricho o una excentricidad de ningún país contra otro país. Se trata de que tenemos una fiscalidad analógica y una sociedad y economía digital. No es posible que los negocios tradicionales proporcionalmente estén pagando más impuestos que las plataformas digitales”.

“Ni España, ni Francia, ni Italia ni el Reino Unido , ningún país va a aceptar ningún tipo de amenaza de otros países . La UE en su conjunto no va a aceptar ningún tipo de amenaza porque la legislación fiscal de nuestro países no va dirigida contra ningún otro”.

Sin embargo, el Gobierno español olvida que el principio de reciprocidad es una máxima en la política internacional y que gravar con impuestos a empresas extranjeras que operan en nuestro país, es poner trabas a la libertad de mercado y a la sana competencia además de exponerse a una respuesta comercial contundente por parte de la Administración Trump.

Por cierto, subir los impuestos a las empresas es subírselos a los contribuyentes/consumidores, que son a quienes las empresas los repercuten, pues muchas veces les es imposible detraerlos de sus márgenes, ya de por sí muy mermados por el pago de otros impuestos indirectos como el Impuesto de Sociedades.

Con la “tasa Google”, o impuesto a las empresas tecnológicas, el Gobierno esperaba recaudar 1.200 millones de euros anuales, una cifra que ya han revisado a la baja, en torno a los 960 millones, y que no alcanzaría por tanto los objetivos que se habían propuesto desde el Ministerio que dirige Montero.

La OCDE ha intervenido en la polémica tratando de llamar a la cordura y a la mesa de negociación entre las partes implicadas

En la polémica ha tratado de mediar el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, quien ha emitido un comunicado en el que hace un llamamiento a la negociación de las partes para evitar una posible guerra comercial entre Europa y EE.UU., ya que son varios los páises como Alemania o Francia quienes se han pronuinciado ya a favor de este nuevo impuesto, junto con España.

“Mientras no haya una solución multilateral, cada vez más países adoptarán medidas unilaterales y los que ya las tienen no podrán seguir reteniéndolas. Esto, a su vez, desencadenaría disputas fiscales e, inevitablemente, aumentaría las tensiones comerciales”. Según Gurría, “una guerra comercial, especialmente en este momento, en el que la economía mundial está pasando por una recesión histórica, perjudicaría aún más la economía, el empleo y la confianza. Una solución multilateral basada en la labor de los 137 miembros en la OCDE es claramente el mejor camino a seguir”.