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Conoce todos los secretos de la sociedad feudal

La sociedad feudal siguió a la desmembración de los reinos surgidos en Europa tras la caída del Imperio Romano.

Feudalismo es la denominación del sistema político predominante en Europa Occidental de los siglos centrales de la Edad Media (entre los siglos X y XI, aunque no hay acuerdo entre los historiadores sobre su comienzo y su duración, y esta varía según la región).

Surge entonces una sociedad estamental, donde unos pocos serán los privilegiados, y el resto deberá prestar vasallaje. Surgen así estas relaciones de dependencia personal, tan características de este periodo, llamadas ceremonias de “homenaje”.

El rito del homenaje era un rito en el cual el vasallo juraba simbólicamente fidelidad y se comprometía a ofrecer auxilio militar y consejo al señor feudal, mientras que éste prometía proteger y mantener al vasallo. Este vínculo entre señor y vasallo se formalizaba a través de un contrato verbal, y en ocasiones también escrito, y una ceremonia.

Todo esto en un mundo donde el cristianismo se había extendido en los siglos precedentes dando lugar a una sociedad teocrática, de ahí que el clero (oratores) tuviera cada vez más importancia (obispos, priores, abades…), quienes además actuaban como señores feudales. El bajo clero, por su parte, tenía como misión servir de puente entre Dios y los hombres mediante la administración de los sacramentos; y se ocupaban de las funciones culturales, teniendo un papel importante en el mundo de la cultura y la educación.

Por su parte, los campesinos (laboratores) eran ya siervos y ofrecían su trabajo a cambio de la protección que les prestaban los nobles. La tierra no les pertenecía, pero tenían el usufructo y el derecho de ocupación de la misma. Su función social era la de mantener al resto de la sociedad, con su trabajo.

Esa protección la ejercían los caballeros, quienes se ofrecían al señor feudal o a los nobles como guerreros a cambio de sustento.

Finalmente, los nobles (bellatores), que en su mayoría eran marqueses, condes o barones, ofrecían consejo y ayuda militar al rey a cambio del feudo (castillo, tierras y campesinos); y eran los que ejercían el control y el poder en ese territorio de forma efectiva. Su función social era la defensa de la cristiandad, por lo que lo militar era su principal característica.

La propiedad de la tierra la ejercían de dos formas distintas.

  • La reserva señorial: era parte de la tierra explotada directamente por el señor a través de sus propios campesinos.
  • Los mansos campesinos: eran las parcelas explotadas directamente por los campesinos. Parte de la cosecha la tenían que dar al señor como pago. El resto se lo quedaban para su propio sustento.
  • Alodios : tierras pertenecientes a campesinos libres ubicadas fuera del señorío.
  • Praderas y bosques comunes: territorios que el señor ocupaba para la caza. Los villanos o campesinos libres también podían llevar a sus animales a pastar.

El feudo se organizaba generalmente de la misma forma. En la parte alta se solía situar un castillo, junto con las casas de los campesinos, la iglesia, el molino, el horno, la herrería y también por las tierras del señor (los pastos, los bosques y los cultivos).

Por su parte, las ciudades (o burgos) vieron crecer poco a poco su número de habitantes con el paso del tiempo. Son de origen romano o nacen cerca de castillos, monasterios, cruces de caminos o rutas comerciales. En ellas vivían comerciantes, artesanos o banqueros (ciudadanos).

Tienen funciones administrativas (Londres), defensivas, comerciales (Génova, Venecia, Marsella, Barcelona), artesanales (Brujas, Londres), culturales (París, Oxford, Salamanca), religiosos (Roma).

Se organizan en torno a la plaza mayor con la catedral y el ayuntamiento. Están amuralladas y por las puertas se controla el acceso de personas y mercancías (impuestos). Las calles son estrechas, desordenadas y sucias. Los habitantes de las ciudades escapan al poder de los señores feudales: son súbditos directos del rey. Algunos burgos recibían fueros o cartas del rey otorgándoles autonomía política y económica frente a los señores feudales. El burgomaestre era el gobernador del burgo.

Resumiendo y tal y como hemos visto, la sociedad feudal presentaba una serie de características: fue una sociedad estamental, tripartita (nobleza, clero y campesinado), desigual, funcional, basada en privilegios.