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Conoce los secretos del Imperio bizantino (creación, principales aportaciones y ocaso)

Tras la caída de Roma en el 476 d.C., la civilización pervivió en su parte oriental, dando lugar a lo que más tarde se llamó Imperio bizantino.

El Imperio Bizantino fue la parte del Imperio romano desgajada por el emperador Teodosio en el 395 d.C., que pervivió mil años más en la parte oriental -tras la caída de Roma en el año 476- y cuya capital pasó a ser la ciudad de Bizancio, más tarde denominada Nueva Roma, Constantinopla, que es la actual Estambul (en Turquía).

Tras la caída de Roma, los pueblos germánicos, que se situaban en los límites del Imperio invadieron Roma, momento en el que la historiografía moderna sitúa el comienzo de la Edad Media. Sin embargo, Bizancio resistió esos ataques dando lugar a un nuevo periodo de esplendor político, económico, cultural y artístico que perduró hasta el siglo XV.

La cronología del Imperio Bizantino quedaría de la siguiente manera:

  • 527-565: Primera Edad de Oro, con Justiniano (527-565)
  • 610-641:  Heraclio I instauró el titulo de “Basileus” (rey) para denominar al Emperador; y organiza el Imperio en provincias o “themas”.
  • 726-843:  se produce la lucha iconoclasta. En este momento surge la disputa teológica sobre la cuestión de las imágenes. El uso de imágenes religiosas y su veneración fueron considerados por los iconoclastas una herejía y fue rechazado como superstición, por influencia del Islam. Se produjeron muchos destrozos en iglesias como consecuencia de la cuestión de las imágenes. Estaba en cuestión si éstas se podían o no venerar, tal y como sostenían los “iconódulos”. No sólo se proscriben las nuevas imágenes, sino que además se destruyeron gran cantidad de los iconos existentes y se blanquearon frescos y mosaicos
  • 976-1025: Segunda Edad de Oro con Basilio II
  • 1054: se produce el Cisma de Oriente . La Iglesia bizantina (ortodoxa) se separa de la Iglesia católica y no reconoce el primado del obispo de Roma sobre las demás iglesias particulares. El tema del “Filoque”, en el Credo; y la autoridad universal del Papa se negaron, al igual que la concepción inmaculada de la Virgen María o la praxis del celibato sacerdotal. Se produjo un cruce de excomuniones recíprocas entre el patriarca de Constantinopla y el Papa, que fueron finalmente levantadas por el Papa Pablo VI y Atenágoras I, respectivamente, en 1965.
  • 1453: se produce la caída de Constantinopla a manos de los turcos. Fin del Imperio Bizantino.

El Imperio Bizantino presentaba una serie de características:

  • Económicas: basada en la agricultura y el comercio. Era un Imperio rico y fuerte. Situado en una zona de paso entre Europa y Asia, de importantes rutas comerciales. Destacó la Ruta de la Seda que unía Oriente con Occidente. Se producía un comercio del lujo, de especias, perfumes, sedas de la India y de China. La situación geográfica estratégica permitía un control del Mediterráneo oriental. Su moneda era el “solido”. Exportaban vinos, telas y perfumes. La artesanía jugaba también un papel muy importante.
  • Políticas: el imperio estaba dividido en “themas” o provincias al frente del cual se situaba un “stratega”. El emperador ostentaba el poder político, religioso y militar ejerciéndolo de forma absoluta. Se distinguieron cuatro grandes dinastías: la del Imperio romano de oriente (Teodosio I El Grande), Imperio romano universal (Justiniano), Imperio romano helénico y la dominación latina.
  • Religiosas: practicaron el cristianismo. Desde el cisma de Oriente, constituyeron una Iglesia propia llamada Iglesia ortodoxa (la que sigue el verdadero credo)
  • Culturales: fue una síntesis de Grecia, Persia, Roma y Arabia
  • Social: el Imperio Bizantino se organizó en estratos sociales que dieron lugar a una organización piramidal de la sociedad. En la base, los siervos y esclavos (que carecían de derechos), a continuación se situaban los campesinos, artesanos y comerciantes. En la parte superior de la pirámide, el alto clero, la burocracia, los terratenientes y los jefes de los ejércitos. En la cúspide, la nobleza y el emperador o “basileus”.

Finalmente, el Imperio Bizantino cayó a manos de los turcos en 1453, después de haber resistido a los embates de sus enemigos tradicionales, que fueron además de los turcos-otomanos, los eslavos, los persas, el Islam y los cruzados romanos (durante algún tiempo).

En cuanto a las tácticas defensivas, cabe citar el “fuego griego”, que era un arma secreta que usaron muchas veces para defender la ciudad ante los invasores escupiendo fuego a las embarcaciones enemigas, bien desde tierra, bien desde sus propias embarcaciones. De hecho la composición química de la mezcla empleada para hacer este fuego permanece aún sin descubrir, aunque los historiadores han hecho algunas suposiciones.