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Cómo explicar a Donald Trump lo que es una farmacia en España

Juan M. Comas es experto en Marketing educativo y miembro de la Asociación de Marketing de España.

Esta mañana me desperté sobresaltado. Había tenido un extraño sueño. Había soñado con Donald Trump, que estaba de viaje oficial por España. Y me tocaba a mi enseñarle algunas de los tesoros de nuestro país, en concreto las Islas Baleares.

Pasábamos por un pueblo cercano a Palma de Mallorca cuando nos vimos obligados a parar el jeep en el que viajábamos pues había un coche que entorpecía el camino. Este se había detenido ante la imposibilidad de avanzar debido a un obstáculo en la calzada. Una bola de tenis ocultaba algo. Una raíz de un árbol en forma de pincho incrustada en el firme de la carretera. Tendríamos que esperar a que alguien nos ayudara a arrancarla.

Trump quedó en ese momento estupefacto al ver la farmacia que teníamos delante de nuestra vista, en una esquina, junto a la carretera. En ese momento me preguntó: “¿Qué es esto?” En ese momento comencé a sudar la gota gorda. Tenía que explicar al dirigente estadounidense lo que es una farmacia y su extraño modelo de negocio. Eso a pesar que las farmacias como tal también existen al otro lado del Atlántico norte.

Sin embargo, en EE.UU. no existe una red de establecimientos que gozan del beneplácito estatal para despachar medicamentos. Lo que existen son, por lo general, grandes cadenas de farmacias que son las encargadas, a su vez, de preparar el contenido de las recetas. Tendrás que esperar unos 10 o 15 minutos a que te la preparen y en su frasco aparecerán tus datos personales además de los del boticario.

Muchos de esos medicamentos pueden adquirirse libremente, sin necesidad de contar con un papel expedido por un matasanos. Otros son embargo, si la requieren. Y si viajas a EE.UU. desde España y prevés que vas a necesitar medicación lo mejor es llevarla desde aquí, de lo contrario, tendrás que buscarte un médico, pagarle la consulta, y hacer que éste te extienda la receta.

También ahorrarás una pasta si los pides de marca blanca (hechos por la propia farmacia) o genéricos, como en España. Y es que después el farmacéutico se las verá con la compañía de seguros, que son las que pagan este tipo de facturas a las farmacias.

En fin, que eso de que la comunidad autónoma de turno, quienes tienen trasferidas las competencias en materia de Sanidad desde 2002, sean las encargadas de pagar a las farmacias los medicamentos que el españolito medio retira cada mes, además de gozar de la protección jurídica de un tipo de negocio sin competencia, donde se encuentra regulada su localización y distancia unas de otras, parece cosa de otro siglo, no desde luego del siglo XXI. Y desde luego, los monopolios, como en el caso del taxi, al final se vuelven contra sus beneficiarios. Ya está ocurriendo en el caso de los loteros, pero eso es harina de otro costal.