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Cinco sectores que no se verán afectados por la pandemia a corto plazo

McKinsey señala que el PIB podría caer entre el 5,7% y el 13,5% en 2020.

Los expertos aseguran que las empresas españolas van a tener que reinventarse, es decir, van a tener que decidir si continúan con sus modelos de negocio tradicionales o exploran otros nuevos, teniendo en cuenta que las necesidades y preferencias de sus clientes  han cambiado. En cualquier caso, las empresas también van a tener que invertir en gestión del talento para preparar a los empleados para la nueva realidad económica.

Según el último informe de McKinsey, «el PIB español podría caer, en términos reales, entre el 5,7% y el 13,5% en 2020, comparado con un rango de entre el 5,2% y el 11,1% en la eurozona, y entre el 2,7% y el 6,5% a escala mundial», afirman estos expertos.

Los sectores que pueden verse menos afectados por el Covid-19, cuyos ingresos  podrían descender el 10% o menos, son el de las telecomunicaciones, la industria farmacéutica y de productos médicos, la administración pública y defensa, sanidad y educación, el sector de industria de bienes de consumo y las ventas minoristas de alimentación. Estos sectores representan el  26% del VAB y el 31% del mercado laboral.

La pandemia «podría provocar que la probabilidad de insolvencia de las empresas españolas se multiplicara por más de  tres  veces en 2020, sin tener en consideración las medidas   de mitigación del sector público. Esta probabilidad podría multiplicarse hasta ocho veces en el sector hotelero o el de HORECA. Otros sectores, como el del ocio, el transporte, la logística o la automoción podrían registrar un aumento de la probabilidad de insolvencia de entre cuatro y siete veces», aclaran.

«Todo ello implicará una profunda crisis económica  en la que un gran número de empresas quizás no pueda continuar su actividad, no sólo por problemas de liquidez a corto plazo sino, además, por sus posiciones estructurales de deuda y de capital», explican.

«Los gobiernos de todo el mundo han respondido a la pandemia poniendo en marcha ambiciosos paquetes de medidas de estímulo para salvar vidas y proteger el bienestar económico. Por el momento, la magnitud de la respuesta del Gobierno español ha estado en consonancia con la de otras economías avanzadas: su paquete de medidas equivale, aproximadamente, a el 16% del PIB (versus 15% en Francia y Portugal, 21% en Alemania o 22% en Italia). Sin embargo, estas medidas tienen lugar en un contexto en el que el sector público, dado su elevado endeudamiento, tiene un menor margen de maniobra que otros países europeos», afirma el informe.

Mientras tanto, el sector público tiene ante sí otros retos no menos importantes: acelerar la digitalización del país, fomentar la consolidación, desarrollar las infraestructuras del futuro o impulsar la transición a una economía sostenible son, tan sólo, algunas de las posibilidades que podría explorar el sector público.

Y es que la recuperación económica de España no va a ser fácil ni inmediata: «la pandemia ha supuesto un impacto sin precedentes. Sin embargo, esta experiencia también podría representar una nueva oportunidad para crear valor en la nueva realidad económica al tiempo que protegemos la salud y el bienestar de las personas», aseguran desde la consultora McKinsey.

«Sabemos que el camino de regreso -continúan estos expertos- va a exigir un gran esfuerzo por parte de los sectores privado y público. Los líderes del sector público, tanto español como europeo, podrían, podrían reflexionar sobre la manera de articular el marco adecuado para que las iniciativas privadas prosperen y para que los empresarios puedan capear el temporal que se avecina. De la misma manera que España logró salir de la recesión financiera, logrará superar este reto y reconstruir su economía. Nos esperan tiempos mejores».

Lo que parece ya claro es que la pandemia ha producido ya cambios cambios permanentes en el comportamiento de la sociedad  y de los agentes económicos. Por ejemplo, el auge de la economía contact-less y digitalización en tres campos en particular: comercio electrónico, telemedicina y automatización del trabajo. O el teletrabajo eficaz en profesiones que pueden desarrollarse a distancia, lo que precisará de una mayor formación, colaboración, flexibilidad y responsabilidad de los empleados.

En este momento es clave que las empresas aceleren la migración a modelos de ventas digitales y renueven la cartera de productos para adaptarla a las nuevas necesidades de los clientes

El verdadero impacto de estas tendencias no se conocerá hasta dentro de unos años pero, sin duda, van a contribuir a conformar la nueva realidad económica, y los líderes empresariales deben estar preparados. En España, la aceleración de la digitalización ha sido relevante, y probablemente va a continuar siéndolo en el futuro tal y como indica el número de personas que han adoptado por primera vez productos y servicios digitales durante la crisis.

Pero para acelerar la recuperación y facilitar la transición a la nueva realidad económica en España «será necesario un esfuerzo sin precedentes tanto por parte del sector público como del privado«, aseguran en McKinsey.

En este momento es clave que las empresas aceleren la migración a modelos de ventas digitales y renueven la cartera de productos para adaptarla a las nuevas necesidades de los clientes. En ese contexto, la redefinición de la red  de distribución física así como el papel de este   canal va a ser una constante en todos los sectores, desde el comercio hasta la banca. Los bancos, por ejemplo, podrían tener que replantearse la función de las sucursales a medida que los clientes aceleran la migración a los canales digitales.

Las empresas también deben pensar en rediseñar  su cadena de suministro desde la perspectiva de la reducción del riesgo. La crisis está incluyendo una mayor ponderación del riesgo en los formatos just- in-time y cero stocks que utilizan muchas empresas, así como la importancia de la visibilidad extremo a extremo de la cadena de suministro.

Si bien la mayor parte de la economía española retornará a su estructura previa a la dibujada por el Covid-19, algunos elementos cambiarán para siempre. Por ese motivo, «va a ser necesario desarrollar una labor en múltiples frentes para adaptar el panorama empresarial a la nueva realidad económica e identificar las oportunidades de mejora de las empresas. Los sectores que van a verse menos afectados en el corto plazo –el de las telecomunicaciones, el farmacéutico y de productos médicos, las ventas de alimentación y el de la energía y los suministros – podrían empezar ya a centrarse en cómo va a ser su negocio en el futuro.

La recuperación económica de España no va a ser fácil ni inmediata: la pandemia ha supuesto un impacto sin precedentes. Sin embargo, esta experiencia también podría representar una nueva oportunidad para crear valor en la nueva realidad económica al tiempo que protegemos la salud y el bienestar de las personas. Sabemos que el camino de regreso va a exigir un gran esfuerzo por parte de los sectores privado y público. Los líderes del sector público, tanto español como europeo, podrían, podrían reflexionar sobre la manera de articular el marco adecuado para que las iniciativas privadas prosperen y para que los empresarios puedan capear el temporal que se avecina. De la misma manera que España logró salir de la recesión financiera, logrará superar este reto y reconstruir su economía. Nos esperan tiempos mejores«, concluyen.