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Casi el 80% de los padres estadounidenses quieren que sus hijos vuelvan a la escuela

Las tasas de vacunación están aumentando y los padres están ansiosos por enviar a sus hijos de regreso a las aulas.

La educación presencial se ha convertido en uno de los mayores focos tensión de en el debate sobre cómo contener el Covid-19 y vivir en medio de una pandemia en EE.UU. Una nueva encuesta de Gallup indica que la gran mayoría de los padres están ansiosos por que sus hijos vuelvan a la educación en persona.

La encuesta, que se llevó a cabo del 14 al 21 de febrero, encuestó a 860 adultos con niños en edades comprendidas entre el jardín de infancia y K12 (2º de Bachillerato). El 79% dijo que apoya “brindar educación en persona” en sus comunidades, con republicanos en 94%, independientes en 80% y demócratas en 62%.

Esas diferencias partidistas reflejan un aspecto del acalorado debate sobre la reapertura de la escuela. Los padres están enfadados con los maestros y sindicatos. A su vez, los maestros están enfadados con los funcionarios públicos y estudiantes. En algunos sitios están estudiando la posibilidad de que la educación continúe a través de plataforma al menos hasta otoño de este año.

Como era de esperar, los padres que trabajan, que han soportado la peor parte de esta crisis mientras hacen malabares con la educación de sus hijos y la permanencia en el empleo, tienen más probabilidades que sus contrapartes que no trabajan de apoyar la educación en persona, según Gallup.

También hay diferencias interesantes por región. Los padres en el noreste son los que más apoyan (90%) la educación presencial, y los del oeste son los que menos la apoyan.

La encuesta de Gallup se ha llevado a cabo después de la autorización federal a la vacuna fabricada por Johnson & Johnson. Los resultados de la encuesta podrían ser un reflejo de la creencia de los estadounidenses de que la crisis pronto quedará atrás, o podría pasar por alto la posibilidad de que la primera opción de muchos padres sea un modelo híbrido.

Independientemente, los cierres de escuelas han sido devastadores para los niños, y se espera que los vecindarios más pobres sufran ahora una drástica disminución de los ingresos familiares, que podría alcanzar la media del 25% en la merma, eso porno mencionar las consecuencias en la salud mental de estos grupos de población más vulnerables y los impactos personales tras un año de confinamiento.