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Barcelona: los desperfectos por los disturbios podrían sobrepasar los dos millones de euros

Cataluña ha perdido la confianza de los inversores y tarde o temprano esto acabará notándose en nuevas deslocalizaciones de empresas.

El terrorismo callejero se ha apoderado estos días de Barcleona, ante la pasividad de las autoridades. Los vándalos continúan saqueando comercios, sucursales bancarias, comisarías y hacienod destrozos en el mobiliario urbano incendiando todo lo que encuentran a su paso. La paciencia de los barceloneses está ya desbordada.

El Ayuntamiento hace 10 días cifró en medio millón de euros los desperfectos, que estos días podrían ya haber superado con creces los dos millones de euros. Falta valorar ahora también las pérdidas (el lucro cesante) para comerciantes que toda la actividad criminal protagonizada por grupos de extremaizquierda, cercanos a Podemos y la CUP están ocasionando en las calles de la ciudad condal.

Mientras tanto no se ha producido todavía ninguna dimisión o cese en el Departamento de Interior de la Generalidad de Cataluña o en el Área de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, dos organismos que se han demostrado totalmente incompetentes a la hora de establecer estrategias de contención contra los exaltados.

Por si esto fuera poco, tampoco sabemos nada del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, quien tiene la responsabilidad de exigir actuaciones inmediatas al Gobierno autonómico para restabecer el orden y la ley en las calles de Barcelona y de otras ciudades catalanas como Lérida o Tarragona, donde los violentos han estado actuando impunemente, bajo la excusa de pedir con las protestas violentas la liberación del rapero Pablo Hasel.

La última de las protestas acabó con el asalto a una comisaría de la Guardia Urbana, donde casí resulta herido un agente que estaba dentro de una furgoneta a la que prendieron fuego los manifestantes.

Recientemente, también hemos conocido que el banco de inversión HSBC desaconseja a sus clientes invertir en Barcelona, después de los resultados electorales del 14F. Cataluña ha perdido la confianza de los inversores y tarde o temprano esto acabará notándose en nuevas deslocalizaciones de empresas.

La ultima de estas deslocalizaciones fue la de Nissan, que acabó derrando las plantas barcelonesas de la Zona Franca, San Andrés de la Barca y de Montcada y Reixac, lo que provocó la pérdida de unos 3.000 puestos de trabajo directos y otros 20.000 indirectos.

Así lo contaba la radiotelevisión gubernamental:

En definitiva, esta es la gestión del independentismo. Más violencia, más miseria y más paro.