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5 consejos para mantener tu casa reluciente (especialmente si tienes visita)

Pocas cosas hay tan poco agradecidas como la limpieza de la casa. Fuente de riñas familiares y mal rollo... Te damos 5 consejos que te ayudarán.

Pocas cosas hay tan poco agradecidas como la limpieza de la casa. Fuente de riñas familiares y mal rollo… Siempre dejamos para otro momento el suplicio de ponernos con los baños, la campana de la cocina o los cristales. Por no hablar de lo molesto que suele ser el olor de los productos químicos que solemos usar y la consiguiente molestia en la nariz o los ojos. La buena noticia es que existen otras formas de limpiar mucho menos costosas en todos los sentidos. Trucos que usaban nuestras abuelas y que dejarán nuestras casas más limpias que una patena, con el mínimo esfuerzo. Toma nota de estas otras formas de limpiar esos rincones que siempre se te resisten en casa (hasta que inventen las casas autolimpiables). 

Desde Habitíssimo nos dan esta serie de claves:

Pásate al vinagre y olvida la lejía

¿Por qué? Pues porque es una solución ideal de limpieza que sirve para desinfectar, desengrasar y abrillantar. El vinagre es un recurso multiusos, capaz de eliminar incluso la cal. Se puede usar en la limpieza habitual de la cocina, en los suelos, o el baño. Barato, fácil de conseguir… Lo tiene todo, excepto buen olor. Pero se soluciona mezclando 2 partes de vinagre con agua, y unas gotas del aceite esencial que te guste. ¿Y puedo limpiar con esto todo tipo de superficies? Sí, desde suelos a muebles, pasando por ventanales o cristales. Para las campanas extractoras, llena una olla con agua y vinagre, y ponla a hervir media horita con la campana encendida. Los vapores sacarán a cielo abierto, esa grasa y toda la suciedad que no quizás no habías visto, pero ¡vivía en tu campana! 

Limpiadores de vapor

¿Recuerdas la moda de las vaporetas? Revolucionaron la forma de limpiar persianas o cristales. Con poco esfuerzo dejaban todo impecable. Hoy contamos con alternativas más modernas, eficaces y sobretodo ligeras, usando el mismo sistema: ¡el vapor! Antes de darte el polizón del siglo con el cubo y la fregona (o mil bayetas) investiga las posibilidades de la limpieza al vapor, que además elimina el 99,9% de bacterias y gérmenes, sin necesidad de que tengas que recurrir a productos químicos. El tambor de las persianas, las juntas de los azulejos o el suelo, los colchones… Cuando pruebes esta limpieza exprés te costará volver a la convencional. 

Bayetas de microfibra

Toda la vida nuestras madres han hecho trapos con sábanas o ropa vieja, pero hoy contamos con bayetas de microfibra que solo con mojarlas con agua, dejan todo impecable. Es importante que no las uses con productos químicos, y que las laves con jabón natural cuando necesiten un repasito. Se pueden usar sobre muebles, electrodomésticos (aquí en seco, claro), cristales, espejos… En el baño por ejemplo, se pueden usar al terminar de ducharnos para secar la mampara o los azulejos y no dejar rastro de agua ni cal. Aunque si te planteas una reforma desde cero, merece la pena invertir en un descalcificador doméstico que evite el problema en todos los grifos de tu casa, o en una práctica mampara con tratamiento antical que ahorrará mucha faena con la limpieza. 

Soluciones fáciles para rincones difíciles

Por ejemplo: el interior de los radiadores, los techos si son muy altos, esas esquinas en las que no entra la fregona, el último rincón del fondo de tu sofá. Sabemos que en la limpieza semanal haces una limpieza de «limpio sobre limpio» ligera. Pero de vez en cuando, hay que fijarse en esos otros sitios donde no solemos limpiar y que poco a poco acumulan porquería. Sírvete de plumeros específicos (con palos telescópicos y materiales que atrapan el polvo) para alcanzar donde tu mano no llega. También de todos esos accesorios de la aspiradora, que se quedaron abandonados en una bolsa y jamás usas. Haciéndolo así, es más difícil que te de pereza. ¿Has visto alguna vez las esponjas mágicas? Milagros no hacen, pero si sacan muchos rayones y manchas en paredes, muebles o las gomas de tus zapatillas favoritas de lona. Las hemos probado sobre paredes blancas de pladur y puertas lacadas, y merece la pena usarlas. 

Armarios que da gusto abrir

En los roperos (si no se limpian con profundidad cada poco tiempo) podemos encontrarnos con problemas serios de humedad, malos olores y hasta polillas u otros indeseables bichejos. Para no volver a darte la paliza, te recomendamos que guardes menos, y mejor. La ropa, los zapatos o incluso las sábanas, deben respirar en tu armario. ¡No lo atiborres! Saca todo lo que tienes, retira lo que ya no usas, y guarda bien con una organización que te resulte práctica. Así no te dará corte retirar las puertas o cambiarlas por otras con rejilla para que la humedad no vuelva a hacer de las suyas. Ah, y si no tiene luz, ya tardas en instalar una de led en su interior, para evitar el «ojos que no ven». Si tu armario está lleno y no tienes nada que ponerte, mal vamos. Las bolas de madera de cedro y los interiores de este material, funcionan genial para evitar polillas dejando un olorcito fantástico.