fbpx

2021: el mejor año para la Segunda Oportunidad

La pandemia ha provocado que decenas de empresas se acojan a la Ley de Segunda Oportunidad.

La pandemia ha provocado que decenas de empresas se acojan a la Ley de Segunda Oportunidad. Fidelitis, un grupo especializado en concesión de prestaciones sociales, prevé que este 2021 se incrementen las solicitudes y las concesiones. Mientras que en 2020 no llegaban al 10% los casos de empresas que se acogían a esta medida, el presidente de Fidelitis, Lorenzo Pérez, cree que este año las solicitudes podrían duplicarse.

La ley aún es una desconocida en España. Aprobada en el año 2015, su objetivo es el de exonerar, ya sea total o parcialmente, las deudas de los particulares cuando se han endeudado por encima de lo que pueden afrontar.

“El año 2021 ofrecerá datos históricos, dada la situación nunca vista de muchas familias y la comprobación de eficacia de esta ley durante los últimos años”, alertan los expertos de Fidelitis. En ese sentido, aclaran que los autónomos o los empresarios pueden “retroceder en el tiempo” y solventar su deuda si su situación financiera es clasificada como insostenible.

Los requisitos para acogerse a esta norma varían de un caso a otro. Sin embargo, las empresas deberán acreditar en primera instancia que no pueden hacer frente a sus deudas. Para ello se tendrá que demostrar que no se posee ni capital ni activos para afrontar la deuda. En el caso de que sí disponga de recursos, habrá que liquidar parte de la deuda.

Por otro lado, se deberá demostrar que ha existido buena fe por parte del deudor, esto es, no debe tener antecedentes penales por delitos económicos y tampoco debe haber provocado voluntariamente su insolvencia.

De igual forma, el solicitante no puede haberse acogido a la ley durante los 10 años previos; y no haber rechazado un trabajo adecuado a su capacidad, si está desempleado.

Pérez aclara que ellos apuestan por la vía de concurso directo, ya que “es mucho más rápida, sin pasar por la negociación extrajudicial”. Su empresa no cobra hasta que el juez no ha condonado total o parcialmente las deudas del cliente. “Sólo cobramos cuando el cliente ya tiene concedido un plan de pagos dictado por un juez ajustado a sus posibilidades de pago actuales”, recuerda añadiendo que consiguen ahorrar tiempo de espera al suprimir la negociación extrajudicial.